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Los testarudos que quieren cambiar el mundo
Argentina: La Asamblearia en nuevo local
La Asamblearia es una cooperativa formada por asambleístas porteños, dedicada a la Economía Solidaria: comercializa productos de empresas recuperadas, emprendedores urbanos, ligas campesinas y movimientos de desocupados, entre otros. Acaba de instalarse en un gran local, en 3 de Febrero 3552 -Núñez- con múltiples proyectos: el viernes 16, para empezar, se realizará el debate “Productores y consumidores: formas alternativas de intercambio” en el marco del próximo Foro Social Mundial.
El viernes 16 de abril a las 19 las personas amantes de los acontecimientos podrán disfrutar de uno, que representa al menos dos.
Se concretará el segundo encuentro preparatorio del Foro Social Mundial, capítulo argentino, con la mesa redonda "Productores y consumidores: formas alternativas de intercambio". Participarán Ana Luz Abramovich (economista e investigadora), Juan Silva (profesor de la cátedra de Economía Solidaria quien participa además en una organización dedicada al comercio justo), Jorge Marchini (de la agrupación Economistas de Izquierda-EDI) y Harold Pichi (de la cooperativa Chico Mendes, de Italia).
Será el primer encuentro público en 3 de febrero 3552, el local en el que funciona La Asamblearia desde el 1º de abril, tras múltiples y engorrosos trámites judiciales que merecen el olvido. Lucio Salas Oroño reconoce: "Fue, desde siempre, el local de nuestros sueños". Tras la conferencia habrá música y una comida preparada con productos de movimientos autogestionados.
La Cooperativa La Asamblearia es hija directa del 19 y 20 de diciembre del 2001, y de dos de las asambleas barriales que entonces se formaron (Núñez y Núñez-Saavedra), que resolvieron lanzarse a este proyecto sin fines de lucro, en contacto con cooperativas obreras, movimientos campesinos autónomos y emprendimientos autogestivos que ponen allí en venta lo que realizan.
Actualmente hay 25 de estos emprendimientos ofreciendo su producción a través de La Asamblearia, pero la cifra, de acuerdo a contactos ya establecidos, podría al menos triplicarse gracias a las nuevas instalaciones, de unos 200 metros cuadrados.
Se trata de una experiencia de la llamada Economía Solidaria, con el criterio del comercio justo a partir de un precio justo. Lo que se busca es poner en contacto a los productores con consumidores responsables que se ven beneficiados por dos cuestiones: 1) ejercer la responsabilidad no daña la salud; 2) los productos son de una calidad inusual y el precio justo no equivale a caro, ni mucho menos. Por otra parte, mucha gente con poder adquisitivo que se pregunta cómo colaborar con movimientos sociales y emprendimientos productivos, puede hacerlo en este caso a través del sencillo método de la compra. No hay acto de comercio justo si no existe el que consume.
A la lista de precios de algunos de esos productos, que se adjunta, hay que restarle que quien desee asociarse a la cooperativa (10 pesos anuales, que se pueden pagar en cuotas de 2 pesos) pasa a gozar de un 5% de descuento en todas sus compras, además de la libre matriculación en todas las actividades aranceladas del Espacio Cultural y del proyecto de Escuela Popular de Economía Solidaria.
Durante varios meses los integrantes de La Asamblearia ofrecieron los productos en las plazas, mientras esperaban que se destrabara la situación judicial del local, víctima de la burocracia descerebrada que detenta el poder sobre tantas zonas de la realidad.
En el 2003 se instalaron provisoriamente en un local de la calle Cuba al 3800, mientras concurrían a toda clase de ferias y eventos en los que instalaban mesas ofreciendo los productos.
Ahora llegó la hora del "local de los sueños". Lucio Salas Oroño, uno de los más activos motores de La Asamblearia envió en estos días una carta que expresa un estado de ánimo.
"Amigos: Este viernes 16/4, el Comité Buenos Aires del Foro Social Mundial realizará una actividad en nuestro nuevo local. Para los grasas que formamos la Cooperativa La Asamblearia, es un gran honor y una sensación muy reconfortante, pues nos sentimos parte de esa inmensa cantidad de testarudos que creen que puede cambiarse -nada menos que- el mundo. La parte nuestra, por demás modesta. Va a ser una linda velada -dijera mi abuela- porque después de las palabras, tan importantes, vendrá la música, tan importante, y las empanadas autogestivas -tan digestivas y tan importantes. Y de paso conocen nuestro nuevo local, cuyo alquiler no tenemos la menor idea de cómo habremos de pagar, pero "Dios aprieta pero no ahorca", "Dios proveerá", "al que madruga Dios lo ayuda", "a Dios rogando y con el mazo dando"; perdonen tanto tomar Su Santo Nombre en vano, debe ser el espíritu pascual. Un abrazo"
El contrato es por 1.250 pesos durante el primer semestre, y 1.400 a partir de entonces.
-Más allá del espíritu pascual, ¿cómo se pagará el alquiler?
La Asamblearia no tiene fines de lucro. El precio de comercialización tiene un pequeño margen que debería permitir pagar el local, a las chicas que atienden acá (son tres actualmente) y a los seis vendedores de calle, que cobran porcentaje sobre las ventas, pero además tienen un viático. Nos metimos un poco de audaces, y también porque hay una especie de compromiso del Gobierno de la Ciudad. En la asamblea barrial los vecinos votaron favorablemente un subsidio para el alquiler del local y para movilidad, y eso fue convalidado en la asamblea general del Presupuesto Participativo. Es de las pocas cosas que dejan resolver los vecinos. Hace meses que tenemos conversaciones, y nada. Las alternativas eran: o que la ciudad nos proporcionara algún lugar donde funcionar, o un subsidio. Quiero aclarar que el propio Gobierno de la Ciudad fue el que nos convocó.
Entonces, la expectativa es que salga un subsidio, porque el volumen de actividad que podemos tener ahora, por bien que hagamos las cosas, no alcanza. En cualquier empresa convencional tampoco en los primeros meses se logra una ganancia.
Pero esta es una empresa de interés social, y una empresa social en sí misma. Y el gobierno de la ciudad de mil modos dice que apoya este tipo de iniciativas. Generó un mecanismo, el del Presupuesto Participativo. Cumplimos con él. Entonces ya es hora de que aparezca el apoyo.
-¿Para qué, concretamente?
No podríamos disponer de ese dinero, ni queremos. Sería destinado al alquiler, o a una parte importante. El otro asunto financiero que tenemos con el Estado se relaciona con el equipamiento del local. De nuestra platita (donaciones de artistas plásticos argentinos residentes en Francia, por ejemplo) hemos puesto 4.000 pesos en arreglos, pero no tenemos ninguna posibilidad de comprar -por ejemplo- los equipos de frío que harían falta para poder incorporar otros productos que le cambiarían la sustentabilidad a esto, como verduras agro ecológicas, pollos, conejos, y carne.
Necesitamos cámaras de frío, grandes heladeras comerciales, y todo eso supone una inversión enorme para nosotros. Pensamos abordar esto por el plan Manos a la Obra. El viceministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, ha reiterado la necesidad de que existan estructuras de comercialización para la economía solidaria: claro, para los mismos emprendimientos que ellos están apoyando. Acá en la cooperativa hay por o menos tres emprendimientos que reciben el apoyo del plan Manos a la Obra. Pero hay cierta inconsecuencia si por un lado se les da plata a grupos de emprendedores para que desarrollen su actividad, pero después no se apoya a la estructura de comercialización realmente existente.
La realidad es que seguimos medio solos en esto. Nos interesa preservar nuestra autonomía, pero no podemos ser indiferentes a la forma en que el Estado actúe frente a esto. Todos los días, el gobierno de la ciudad y el nacional, se manifiestan partidarios de estas iniciativas, que le solucionan un problema porque se trata de la gente inventándose su propio trabajo y modo de subsistencia. Y en términos de inversión económica, estamos hablando de cifras ridículas con respecto a la capacidad multiplicadora que tienen estos proyectos.
Ejemplos: además de dar trabajo a los emprendimientos, además de dar trabajo a quienes atienden en el local y a los vendedores, La Asamblearia ha logrado ampliar la red de distribución de los productos a casi 60 comercios que los ofrecen. Cuenta Lucio: "Con mi mujer vamos siempre a una parrilla, y resulta que ahora tiene los grisines Grisinópolis (de la Cooperativa La Nueva Esperanza Limitada, nombre que parece señalar a una esperanza prudente). Y como venden pizzas, usan la muzzarella El Séptimo Varón, de la cooperativa Montecastro, otra recuperada. Es muy interesante que estos productos empiecen a circular".
La idea es reconstituir una red que parecía aplastada: "No hay que subestimar a la mayoría de los pequeños comerciantes, que son afectados por la crisis y tienen un enemigo común con la economía solidaria: las cadenas de hipermercados. Es algo que hemos discutido mucho, pero llegamos a un consenso completo en torno a que el pequeño comercio barrial tiene que ser un aliado de la economía solidaria".
El nuevo local de La Asamblearia es un territorio abierto, no solo un lugar de ventas: "Esto se va a transformar en un centro comunitario. Creo que vamos a hacerle espacio a muchas iniciativas del barrio, que no tienen donde expresarse. Por aquí no hay centro cultural ni nada que se le parezca. Estamos evaluando si se puede hacer la distribución de Hecho en Buenos Aires desde aquí, para que los que la venden (desocupados, gente sin techo) no tengan que ir a buscarla hasta San Telmo".
"Veo que este lugar se puede transformar en un centro comunitario público, no estatal. Queremos que esté lleno de vida y tenemos que atraer gente, darle la oportunidad a trabajadores de la cultura para que realicen aquí su trabajo en condiciones -también ellos- de comercio justo y no de explotación. Y además de los talleres, conferencias y encuentros, aquí va a funcionar la Escuela Popular de Economía Solidaria".
El viernes, en el encuentro del Foro, tal vez se conozca más sobre este proyecto. Mientras tanto los datos, precios y oportunidades pueden leerse también en www.asamblearia.com.ar . El teléfono del nuevo local es 4702 2644.
Línea abierta, sobre todo, a los testarudos.
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