Nuevas Estrategias de las Cooperativas Agropecuarias
Por Lic. César Basañes
1. Introducción.
El mundo de los negocios agropecuarios se ha transformado notablemente en los últimos años, al compás de los cambios en el contexto económico, la modificación en las pautas de consumo y el avance tecnológico.
Las cooperativas agropecuarias necesariamente deben adaptarse a este nuevo marco, a los efectos de continuar con su acción en la defensa de los intereses de sus asociados. El incremento en la escala de los negocios agropecuarios - especialmente en la comercialización e industrialización, tanto de fibras y alimentos como de insumos - es un dato insoslayable de la realidad.
En todo el mundo las cooperativas procuran dar respuesta a este proceso. En 1997 un informe del Comité General de Cooperación Agrícola de la Unión Europea señalaba como primera tendencia en el cooperativismo europeo la "concentración por medio de fusiones y adquisiciones, resultando grandes cooperativas regionales o nacionales, en procura de ampliar su base de capital y ganar economías de escala no sólo en las actividades de procesamiento sino también en los aspectos logísticos, de comercialización e investigación y desarrollo".
Dada la magnitud de su economía, es en Estados Unidos de América donde el proceso adquiere rasgos más espectaculares. Entre 1987 y 1996, en apenas diez años, desaparecieron 1.225 cooperativas agropecuarias, la cuarta parte del total. En el mismo lapso sus ventas aumentaron de 60 a 110 mil millones de dólares, equivalente a un tercio del sector agropecuario estadounidense.
Si hubiera que identificar una tendencia predominante, habría que decir que en el mundo se están fortaleciendo las grandes cooperativas de alcance nacional o regional y desapareciendo o reduciéndose el grado de autonomía de las cooperativas de alcance local. De todas maneras, dentro de esta tendencia existen diferentes modalidades, como las que siguen:
1.1. Cooperativas de segundo grado.
En Argentina la estrategia más desarrollada para encarar aquellos proyectos que exceden en escala a las cooperativas locales es la constitución de cooperativas de segundo grado.
En este modelo las cooperativas de primer grado conservan su autonomía para desarrollar aquellas actividades locales que no requieren mayor escala y que pueden ser directamente controladas por los socios/usuarios más inmediatos.
1.2. Megacooperativas de primer grado.
El modelo alternativo a una federación de cooperativas de primer grado es la gran cooperativa de primer grado, de alcance regional o nacional.
1.3. Cooperativas Mixtas.
Muchas de las grandes cooperativas estadounidenses, como Harvest Cenex States, que tienen una estructura de tipo mixto, cuentan con dos tipos de socios: cooperativas de primer grado y productores agropecuarios.
El productor puede ser socio de una cooperativa local con derecho a un voto y a través de ella participa en la cooperativa de segundo piso con voto proporcional a la entrega; o alternativamente ser directamente socio de la cooperativa de segundo piso. Su representación política, en este último caso, se canaliza a través de una comisión interna donde cuenta con un voto. La comisión interna vota en la cooperativa de segundo nivel en forma proporcional a la suma de las entregas de los productores que representa.
1.4. Empresas de capital controladas.
A menudo en la experiencia cooperativa las entidades han elegido crear una empresa de otro carácter para el emprendimiento de determinado proyecto. Es decir, en lugar de integrarse en una organización cooperativa lo hacen en una sociedad de capital. En general esto está vinculado a la mayor flexibilidad de los marcos legales que tienen estas otras figuras y a la necesidad de incorporar capital de riesgo de terceros.
2. El Capital.
El capital en las cooperativas es uno de los grandes ejes de debate y quizás el más conflictivo. El tema permite múltiples abordajes, por lo que comenzaremos por proponer una distinción entre capital por servicio y capital por renta.
2.1. Capital por Servicio.
La cooperativa es una empresa cuya propiedad y control es de los usuarios y cuyo objetivo es brindar servicios a dichos usuarios. En el caso de las agropecuarias, servicios de comercialización, provisión de insumos, asistencia técnica, de agregado de valor a la producción entregada, etc. Llamaremos capital por servicio, a aquel aportado por el productor a los efectos de recibir el servicio.
En la experiencia nacional e internacional - histórica y actual - la tendencia es que este capital sea proporcional al servicio recibido. En este marco, lo más distintivo que hay para remarcar en las estrategias que actualmente se están imponiendo, es un muy fuerte esfuerzo en establecer reglas sumamente claras para el socio y la cooperativa respecto a dos temas centrales :
El volumen y el ritmo de incorporación del capital que el socio debe aportar por unidad de servicio que recibe; en general por volumen comercializado.
Los mecanismos y plazos para el retiro del capital por parte del socio.
Si bien la necesidad de reglas claras respecto a estos temas siempre existió, hoy aparece con especial relevancia dado el incremento de los requerimientos del capital y por el aumento de las tasas de interés reales, que determinan la necesidad de acelerar los procesos de capitalización y la mayor vulnerabilidad frente a los retiros de capital del socio. Respecto a estas reglas de juego claras, vale la pena presentar los tres ejemplos siguientes.
2.1.1. Programas de Capitalización por Objetivos.
En varias cooperativas estadounidenses, en particular las lácteas que han participado de los procesos de fusiones, se han establecidos programas de capitalización que procuran - más allá del objetivo directo de aumentar el capital - homogeneizar el tratamiento del capital de las distintas cooperativas que se fusionan y las disparidades de historias y criterios en su interior.
Las principales características de dichos programas, que llamaron de capitalización por objetivos, son los siguientes:
Se establece un objetivo de capitalización por unidad de volumen de leche entregada, al que deben llegar todos los socios. En el caso de Land O’Lakes, por ejemplo, siete centavos por kilo de leche.
Se establecen pautas para llegar a dicho objetivo. En el caso de Land O’Lakes el productor capitaliza anualmente el 80% de los excedentes repartibles hasta llegar al objetivo y el resto lo retira en efectivo; en el caso de DFA hay un piso al que debe llegar rápidamente, de modo que si es necesario se realiza el aporte en efectivo y luego el objetivo se alcanza como en Land O’Lakes.
Una vez alcanzado el objetivo, el productor puede retirar anualmente todo el excedente repartible que le corresponde.
Se establece un mecanismo de retiros de capital gradual para aquellos productores que disminuyen su entrega o que se retiran de la empresa. En el caso de Land O’Lakes se fija un plazo máximo de 12 años para el retiro completo del capital.
De esta manera logran que el productor sepa con claridad cual es el esfuerzo de capitalización que deberá realizar, que dicho esfuerzo sea equitativo en función de los servicios recibidos de la cooperativa y que a partir de su cumplimiento comenzará a recibir los excedentes en efectivo. De igual manera, la cooperativa también tiene claro el ritmo de los retiros de capital, pudiendo programar las decisiones financieras necesarias.
2.1.2. Fondos Rotativos.
Hay innumerables variantes. A modo de ejemplo, comentamos los detalles del plan de capitalización que inició en 1997 Alberta Pool, una de las tres más importantes cooperativas granarias del Canadá, junto con Saskatchewan Pool y Manitoba Pool. En Alberta los excedentes repartibles de la cooperativa son distribuidos anualmente entre los socios de la siguiente manera :
Un 20% en efectivo
Un 40% pasa a integrar un fondo rotativo de mediano plazo (10 años).
Un 40% pasa a integrar un fondo rotativo de largo plazo (20 años).
A los efectos de explicar el mecanismo, supongamos para simplificar, un productor que tenga en su cuenta todos los años excedentes repartibles por $100. De estos, recibe $20 en efectivo, $40 pasan a integrar un fondo rotativo a 10 años y $40 a un fondo rotativo a 20 años.
Los $40 que aporta anualmente al fondo rotativo de mediano plazo los recupera a lo largo de 10 años, a razón de $4 por año. Al finalizar el año 2 recibirá los primeros $4 de los excedentes aportados en el año 1 y tendrá en el fondo rotativo un monto de $76 (los 36 que restan del año 1 más los 40 del año dos). Así sucesivamente hasta el año 11, a partir del cuál recibe todos los años $40, mientras que mantiene $220 en el fondo rotatorio.
Dicho en otras palabras, del 40% destinado al fondo rotativo de mediano plazo, recibirá un porcentaje cada vez mayor, hasta que, desde el año 11, lo recibe en su integridad y mantiene un fondo rotativo constante. El mecanismo del fondo rotativo de largo plazo es exactamente el mismo, de modo que a lo largo de 20 años el socio habrá acumulado en los fondos rotativos 6,4 veces el promedio de su excedente anual.
Al cumplir 70 años, continúe o no con su actividad agropecuaria, todo este fondo es transformado en cuotas sociales preferenciales Clase C, que reciben una tasa de interés equivalente a la bancaria y podrá rescatarlas en un plazo mínimo de 4 años.
En caso de que el socio se retire de la cooperativa tiene dos alternativas: continuar recibiendo los excedentes acumulados en el fondo rotativo durante 10 años o transformar todo su fondo en cuotas sociales preferenciales Clase B. Con esta última alternativa recibe una tasa de interés igual a la bancaria por estos fondos y puede rescatarlos después de cumplidos los 70 años. En caso de fallecimiento, todo el fondo rotativo es pagado en efectivo a sus herederos en el momento de notificado el deceso.
Como puede observarse el mecanismo es medianamente complejo, pero con resultados equivalentes al comentado más arriba: proporcionalidad entre el servicio recibido y el capital aportado, reglas claras sobre el esfuerzo y ritmo de capitalización, y reglas claras también sobre el mecanismo de retiro del capital.
2.1.3. Derechos de Entrega Transferibles.
Esta es la modalidad característica de las llamadas cooperativas de nueva generación o de valor agregado en los EE.UU., con variantes similares en algunos países europeos, cuyo objetivo explícito es apropiarse del valor agregado. De hecho, son también conocidas como cooperativas de agregado de valor, para diferenciarlas de las tradicionales. Las primeras experiencias de esta modalidad organizativa datan de la década del 70, pero será en los 90 cuando nacen la gran mayoría, convirtiéndose en un fenómeno de análisis dado su éxito económico y sus innovaciones conceptuales.
La principal característica de las Cooperativas de la Nueva Generación es que sus cuotas sociales son transferibles a precio de mercado y que sus asociados tienen derechos y obligaciones de entrega.
Vayamos a un ejemplo teórico. Supóngase que 1.000 productores quieren montar una planta agroindustrial que requiere una inversión de un millón de dólares. Dicha planta tiene una capacidad de procesamiento de 10.000 mil unidades de producto (toneladas de trigo, litros de leche o lo que fuere).
El objetivo de los socios es apropiarse del valor agregado generado por esta planta agroindustrial, para lo cual crean una cooperativa cuyo capital se divide en 10.000 cuotas sociales. Cada cuota social vale U$S100 (un millón de dólares dividido por 10.000 cuotas sociales) e implica el derecho y la obligación de entregar una unidad de producto (10.000 unidades divididas en 10.000 cuotas sociales). Si el productor quiere tener derecho a entregar 200 unidades, por ejemplo, debe comprar 200 cuotas sociales (U$S20.000).
El retorno se distribuye en efectivo, porque el objetivo central es precisamente apropiarse del valor agregado en la planta agroindustrial.
A todo este esquema se le agrega una característica muy especial de estas cuotas sociales con derecho de entrega : son transferibles a precio de mercado. Esto es, si el titular quiere retirarse de la cooperativa, sólo debe ofrecerlas en el mercado. Si la cooperativa anda bien, seguramente podrá vender sus cuotas sociales a un precio superior al que invirtió inicialmente, pero si la performance de la cooperativa es mala, eso se reflejará en un valor bajo de sus cuotas sociales.
El éxito de este esquema de funcionamiento hizo que se crearan durante la década del 90 una gran cantidad de nuevas cooperativas, fenómeno que incluso permitió hablar de una "fiebre cooperativa" en Estados como Minnesota, Dakota del Norte y del Sur y Wisconsin.
Esta modalidad es claramente diferente a las tradicionales. Explícitamente su objetivo no es la simple defensa del precio, sino apropiarse del valor agregado en la actividad agroindustrial y comercial. Y como su objetivo es otro, sus pautas organizativas son otras también.
Son esencialmente cooperativas, porque brindan un servicio al socio/usuario, que es el de agregar valor a la producción entregada. El excedente se distribuye en forma proporcional a las entregas y en general rige el principio un hombre un voto.
Sin embargo tienen criterios organizacionales diferentes : distribución de todo el excedente en efectivo; libre transferencia de los derechos de entrega, facilitando la entrada y salida del negocio; y son cerradas, por las limitaciones de tamaño del agronegocio en cuestión. Si alguien se incorpora a una cooperativa en funcionamiento que está pagando una buena renta, deberá comprar el derecho de entrega a un valor mayor que el pagado por los que asumieron el riesgo inicial.
En EE.UU. existen aproximadamente 50 cooperativas de este tipo. Algunos ejemplos son Dakota Growers Past Company, productora de pastas secas con marca, con 1.000 socios; North American Bison Cooperative, integrada por 205 ganaderos para el procesamiento y exportación de carne de búfalo; y Nothern Plains Premium Beef, en la actividad frigorífica con más de 3.000 socios.
Si bien todas estas experiencias son nuevas y están íntegramente organizadas como cooperativas de valor agregado, también hay casos muy recientes donde las cooperativas tradicionales han organizados algunas de sus secciones bajo este esquema.
2.2. Capital por Renta.
Llamaremos capital por renta a aquel aportado con el objeto de lograr una retribución proporcional a dicho capital, independientemente del uso o no de los servicios de la cooperativa.
El debate histórico que surge con este tipo de capital es la contradicción de intereses que existiría entre el objetivo principal de la cooperativa de minimizar el costo del servicio que se brinda al socio/usuario y el interés de los titulares del capital por renta por maximizar la retribución a su capital.
La solución histórica a dicha contradicción ha sido limitar el interés al capital. En este esquema, quien tiene la responsabilidad de gestionar la cooperativa tiene los objetivos claros: minimizar el costo del servicio después de pagar una determinada y limitada tasa al capital.
Dadas las crecientes necesidades de incorporación de capital, el desarrollo del mercado de capitales como fuente de financiamiento de la producción y el incremento de las tasas de interés reales, ha existido y existe un debate muy intenso en el seno del movimiento cooperativo sobre el tratamiento que debe tener el capital en cada organización.
La primera reflexión que debe hacerse al respecto es la enorme diversidad de instrumentos y tratamientos que se identifican en toda la experiencia internacional. De todas maneras pueden identificarse dos estrategias en lo que se refiere al capital de renta, como aquí hemos optado por llamarlo. En primer lugar continuar con el criterio de interés limitado, aunque en forma más estilizada y transparente que en las modalidades tradicionales. En segundo lugar desarrollar nuevas reglas de juego, diferentes al interés limitado, que resuelvan el problema de la contradicción de intereses. Cabe aclarar que una misma cooperativa puede desarrollar ambas estrategias a la vez. En el primer ejemplo se discute la primera estrategia y el resto forman parte de la segunda.
2.2.1. Acciones Preferenciales y otros instrumentos.
En Argentina no existe una distinción entre dos tipos de capital. Sin embargo, a menudo la cooperativa paga un interés limitado al capital y luego distribuye el resto del excedente repartible en proporción al uso de los servicios. La razón histórica son las asimetrías existentes en el capital aportado por unidad de servicio recibida. Típicamente, los socios más antiguos han aportado proporcionalmente mayor cantidad de capital que los más recientes o los productores de mayor grado de compromiso con la organización deciden capitalizar sus excedentes en beneficio del conjunto, mientras que otros prefieren retirarlos.
De alguna manera el pago de una tasa limitada de interés procura suavizar dichas injusticias o asimetrías en los esfuerzos de capitalización. De hecho, si hubiera una estricta proporcionalidad entre el capital aportado y el servicio recibido, no tendría sentido pagar una retribución al capital, porque el resultado económico para el productor sería exactamente el mismo.
En la experiencia internacional, paralelamente a la tendencia hacia reglas de juego más claras respecto al capital por servicio que precisamente procura limitar las asimetrías, aparecen nuevas formas de capital, más estilizadas, que diferencian a dicho capital del que está buscando una renta.
En EE.UU. hay cooperativas donde existen dos tipos de acciones o cuotas sociales. En primer lugar están las tradicionales, que otorgan derecho a voto, derecho a recibir los servicios de la cooperativa, son proporcionales al uso y no pagan interés. En segundo lugar las llamadas acciones preferenciales, que reciben una tasa limitada de interés, no tienen derecho a voto ni dan derecho a recibir ningún servicio. Los titulares de éstas últimas pueden ser socios usuarios de la cooperativa o cualquier interesado en invertir en la misma.
Este tipo de instrumentos procura captar una capacidad de ahorro, en general de carácter local, que de otra manera iría a parar a un plazo fijo o similar en la banca. Suelen ser libremente transferibles, con lo que el inversor puede recuperar su dinero al precio de mercado de la acción, en el momento que lo considere apropiado.
En Argentina se hace algo similar captando recursos locales en cajas de ahorro en la propia cooperativa, pero en un esquema de mucha mayor vulnerabilidad financiera e incluso inseguridad jurídica.
En línea con las experiencias de las acciones preferenciales estadounidenses, hay una infinidad de variantes en todo el mundo. Cuando se comentaba el caso del fondo rotativo de Alberta Pool en Canadá, se hacía referencia en forma tangencial a cuotas sociales preferenciales de diferente tipo, de acuerdo a los plazos mínimos de rescate.
Otra experiencia es la de Campine Melkunie, una gran cooperativa láctea holandesa, que ha desarrollado diferentes instrumentos de capitalización. Uno de ellos es la llamada "moneda láctea", un bono a 20 años que paga una tasa de interés limitada al capital. El productor recibe parte del precio de la leche en este bono y puede optar por retenerlo o transferirlo a un inversor externo.
2.2.2. Sociedades Instrumentales.
Otro mecanismo para la incorporación de capital de renta es la constitución de sociedades de capital controladas o sociedades instrumentales, en la feliz denominación que suelen usar en España.
También en este terreno existen muchas experiencias diferentes, aún limitándonos a revisar las locales. En primer lugar tenemos aquellas que nacen para desarrollar una nueva actividad, que interesa a los socios de la cooperativa pero que se aleja de la actividad principal de la misma.
Tanto en la Asociación de Cooperativas Argentinas, como en SANCOR, existen múltiples experiencias de este tipo. De alguna manera puede decirse que son verdaderos "grupos cooperativos", con empresas satélites controladas por una cooperativa madre. QEACA e Integral Insumos, empresas de provisión de insumos controladas por ACA y SANCOR, respectivamente, son un fiel ejemplo de esto.
El objetivo principal suele estar asociado a la necesidad de crear una unidad de negocios independiente, donde esté garantizado el control por parte de la cooperativa, con mayor flexibilidad para su relacionamiento con los bancos y llegado el momento, para la incorporación de capital de riesgo o la formalización de joint ventures con otras empresas de capital.
En segundo lugar tenemos aquellas experiencias donde la creación de una sociedad de capital tiene que ver principalmente con una estrategia asociativa entre cooperativas, que también puede incluir en algún momento a inversores de otro origen.
En tercer lugar están las experiencias donde la cooperativa transfiere la mayor parte de los activos a una sociedad de capital controlada. Este es el caso de Milkaut SA, controlada por la Asociación Unión Tamberos Coop. Ltda (AUT), una cooperativa santafecina que hoy se ubica en el tercer lugar de las empresas lácteas argentinas.
AUT es una tradicional cooperativa láctea, que en 1995 decide crear Milkaut SA que es el nombre de su marca principal, a la que transfiere la mayor parte de sus actividades comerciales e industriales. En los hechos, hoy el principal activo de AUT son las acciones de Milkaut SA, al tiempo que, por el momento, el casi exclusivo accionista de Milkaut SA es AUT.
Las razones de esta transformación de su estructura patrimonial y organizativa son al menos tres:
Incorporar capital de riesgo, incluyendo la posibilidad de cotizar en bolsa.
Facilitar la asociación con otras cooperativas.
Mejorar la eficiencia en la gestión a partir de separar las actividades de servicio directo al productor de asistencia técnica, financiamiento y recolección de la leche que continúan gestionadas por AUT, de las actividades de industrialización y comercialización.
El caso de Milkaut es ilustrativo de las nuevas modalidades de relacionamiento entre la cooperativa y el capital. Si en el cooperativismo tradicional, la contradicción entre el objetivo del socio/usuario y el capital se resolvía limitando el interés, en los casos tipo Milkaut la contradicción busca superarse a través de otros caminos.
Milkaut SA hoy y mucho más cuando cuente entre sus accionistas a una cantidad significativa de terceros, tiene por objetivo maximizar la retribución a su capital. Sin embargo esta estrategia estará limitada por el contrato por provisión de leche que existe entre Milkaut SA y AUT Coop. Ltda. Este Contrato incluye la obligación de Milkaut de recibir toda la leche de AUT y de AUT de entregarla, junto a un mecanismo de determinación del precio de la leche.
En este marco el socio de la cooperativa se beneficiaría a través de varios caminos, entre los que se incluye:
Es socio de una cooperativa que estará en condiciones de defender su precio, a través de la estrecha relación contractual que ésta tiene con una empresa capitalizada y en condiciones de competir.
Los beneficios de Milkaut que correspondan a AUT por su participación accionaria son recursos que pueden usarse para cualquier fin, incluyendo la prestación de mejores servicios al socio de la cooperativa.
Puede ser accionista directo de Milkaut SA. De hecho algunos han cambiado sus cuotas sociales en la cooperativa por acciones en la SA. Alternativamente podrían vender dichas acciones, con lo que pueden retirar el capital sin desfinanciar a la cooperativa.
El gran tema que hay detrás de este esquema es cómo se garantiza el control de la SA por parte de la cooperativa, porque existe el riesgo latente de que la SA, que controla el corazón del negocio, termine subordinando a la cooperativa.
En el caso específico de Milkaut se procura dar respuesta al problema a través de un complejo esquema legal, que sucintamente consiste en lo siguiente:
La SA tiene dos grandes accionistas: la cooperativa y Radero SA, una sociedad que a su vez es propiedad de la cooperativa.
El control de Milkaut SA lo tiene Radero SA, ya que si bien ésta tiene sólo el 21% del capital, sus acciones tienen cinco votos cada una. Aún cuando AUT vendiera todas las acciones que tiene en Milkaut SA, no perdería el control, porque lo conservaría a través de Radero SA.
A su vez la cooperativa impidió la venta, transferencia, prenda o cualquier otro gravamen sobre las acciones de Radero SA, que tuviera como consecuencia que la tenencia accionaria total de la cooperativa fuera directa o indirectamente inferior al 51% del capital con derecho a voto. Para ello la cooperativa constituyó un fideicomiso, con instrucciones precisas en este sentido.
Más allá de las características específicas de Milkaut, que se presentan a modo de ejemplo, en toda la abundante experiencia internacional que existe en sociedades instrumentales, aparecen dos elementos que buscan superar la contradicción de intereses entre el capital de renta y el usuario, reemplazando al criterio tradicional de interés limitado:
Un contrato de precio y condiciones de entrega entre la SA y la cooperativa.
Un esquema legal que garantice el control sobre la SA.
En otros casos internacionales, como es el de las lácteas irlandesas Avonmore Creameries Cooperative y Waterford Cooperative Society, el mecanismo es similar. Ambas transfirieron la totalidad de sus activos a sociedades creadas al efecto, que contaban con dos tipos de acciones, A y B. Ambas tienen iguales derechos a voto e igual retribución en función de los beneficios. La diferencia es que las B únicamente pueden ser de propiedad de la cooperativa y que nunca pueden ser menos del 50% del capital. Sin embargo la cooperativa puede decidir perder este control, eliminando la diferencia entre A y B con el consenso del 75% de los socios.
2.2.3. Cooperativas que cotizan en bolsa.
Parientes de las experiencias anteriores están aquellas transformaciones que han permitido que cooperativas coticen en bolsa. Un caso representativo de esta modalidad es el de Saskatchewan Pool, cooperativa canadiense de aproximadamente 54.000 socios, que en 1996 facturaba 3.000 millones de dólares anuales. Con negocios en granos, carnes, insumos y alimentos procesados, constituye un gran grupo cooperativo con participación en 27 empresas diferentes.
Desde inicios de 1996 la cooperativa tiene dos tipos de acciones : Clase "A" y Clase "B".
Las Clase A son las tradicionales cuotas sociales cooperativas. Cada socio productor tiene una con un valor equivalente a 18 dólares estadounidenses, que le otorga derecho a acceder a todos los servicios de la cooperativa y el derecho a un voto. Rige el principio cooperativo de "un hombre - un voto".
Las Clase B pagan dividendos en función de los resultados, no dan derecho de voto y son libremente transadas en el mercado de capitales.
De hecho, la cooperativa se ha transformado en algo muy parecido a una empresa de capital, pero controlada democráticamente por los productores que operan con la cooperativa, que son los propietarios de las acciones Clase A.
Es interesante comentar el proceso de transición de la cooperativa, desde su situación inicial con cuotas sociales cooperativas tradicionales, al nuevo esquema con dos tipos de acciones. Lo primero que realizó fue la transformación de todo el capital de los socios en acciones Clase A, a razón de una por socio y el resto, que constituía la gran mayoría del capital, en acciones Clase B.
Por cada 10 dólares que tenía el socio, se le entregaba una acción clase B que estaba valuada en 12 dólares. Esto era lo que valían de acuerdo a lo que se estimaba que pagaría en dividendos, en base a una estimación que realizó una consultora independiente.
Luego, entre el 15 de enero y el 14 de febrero de 1996, abrieron un período para el "in-house trading". Durante esos 30 días, los socios pudieron ofrecer sus acciones Clase B al resto de los socios, al precio fijo de 12 dólares. Luego las acciones fueron ofrecidas a los habitantes de Saskatchewan durante el lapso de un mes y por último al conjunto de los inversores del mercado abierto, a partir de abril de 1996.
Como resultado de esta transformación, inicialmente el 54% del capital de la cooperativa quedó en propiedad de los socios productores, mientras que el resto se vendió en el mercado. Un año después las acciones Clase B estaban cotizando en el mercado a casi 14 dólares. En general, los socios que prefirieron vender sus acciones Clase B fueron aquellos mayores de 60 años, es decir personas que están pensando en retirarse de la actividad.
Como decíamos para las Sociedades Instrumentales, en el caso de Saskatchewan existen dos elementos que buscan superar la contradicción de intereses entre el capital de renta y el usuario, reemplazando al criterio tradicional de interés limitado :
Reglamento interno que establece los criterios para la determinación del precio y condiciones de entrega, tema que debe ser claro tanto para el socio usuario como para el inversionista que debe tener garantías sobre el tratamiento de su dinero.
El control de la sociedad está exclusivamente en manos de los productores, los únicos que tienen derecho a voto.
Publicado el 18 de agosto de 2004
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