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Jueves, 17 de Mayo de 2012. Montevideo, Uruguay

Megatendencias: desafíos y oportunidades para el cooperativismo. De la Globalización a la Solidaridad

Extraído de la revista Cooperacción, otoño 98

Artículo desarrollado en base a reflexiones de L. Razeto

Las reflexiones del sociólogo chileno Luis Razeto relevan dificultades, desafíos y cuestionamientos a la identidad del cooperativismo en un mundo que ha experimentado fuertes transformaciones.
Pero También muestran oportunidades para el movimiento cooperativo, en tanto se abra a otras formas económicas solidarias y respete su propia racionalidad, "sus modas de ser y hacer economía".
Lo que sigue son pasajes de una de las charlas que brindó en Montevideo en noviembre pasado, invitado por COFAC.

La realidad de transformaciones tan aceleradas que estamos viviendo en el mundo actual nos plantea cuestiones nuevas, desafíos, exigencias de renovación, e incluso en algunos casos de refundación del movimiento cooperativo. Estas transformaciones han sido llamadas por varios pensadores como "megatendencias": grandes tendencias que no son característica de una región, que no están localizadas en determinadas partes del mundo, sino que parecen abarcar al conjunto de la humanidad o a gran parte de ella.

Aviones y hamburguesas

En primer lugar la tan mentada globalización, que en realidad me parece más adecuado identificarla como un fenómeno de internacionalización de la economía, con gigantescas empresas transnacionales, que operan en todo el mundo. Un fenómeno que viene de los años cincuenta o antes, pero que hoy presenta características distintas. En los comienzos este proceso se concentraba en la extracción de materias primas, en la producción de bienes de capital para la industria pesada, en la producción de barcos o aviones, en aquellos rubros que requerían altísimas inversiones y que para ser rentables necesitaban operar para mercados gigantescos. Pero hoy día estos gigantes empresariales operan también a nivel de la prestación de servicios y la producción de bienes muy simples, que incluso tradicionalmente eran elaborados por pequeñas empresas. Por ejemplo: en cualquier ciudad del mundo encontramos los MacDonalds, los Pizza Hut y varias otras grandes cadenas que producen aquello que antes se producía a nivel familiar.

Las 250 empresas más grandes del mundo producen cerca del setenta por ciento del total de bienes y existe casi un solo mercado a nivel mundial. Antes existían los mercados nacionales puesto que las naciones establecían barreras a los movimientos de recursos y capitales. Hoy día esas separaciones nacionales han ido bajando o cayendo. Acompañando este fenómeno a nivel financiero la constitución de gigantescas masas de capital que se desplazan de una región a otra con la velocidad de los computadores, buscando oportunidades de inversión, utilidades especulativas o ganancias de cualquier tipo, generando problemas enormes para los manejos financieros de cada país. Recordemos el "Tequilazo" en México y lo ocurrido recientemente en los países asiáticos. Estamos en una economía donde el control global de los procesos de producción y distribución, los mercados y los financiamientos que pesan e influyen en las dinámicas globales, están altísimamente concentrados, como nunca antes. Este fenómeno ha significado que en los últimos diez o quince años cientos de miles de empresas hayan desaparecido, especialmente medianas, pero también grandes.

Una segunda megatendencia es la hiper-competencia. Esto significa algo distinto del concepto de la teoría neoclásica de la concurrencia de muchos actores atomizados, es la competencia entre estos gigantes. Y es hiper-competencia también en el sentido que los márgenes de utilidad se van reduciendo, porque la competencias se va afinando en grados cada vez más extremos y muchísimas empresas desaparecen. Ahora la competencia no solamente se da con los vecino o con los del mismo rubro, sino con empresas ubicadas en cualquier lugar del mundo que producen bienes o servicios similares.

La tercera megatendencia que se destaca es la revolución tecnológica, que es resultado de la aplicación sistemática y cada vez más corta en el tiempo del avance científico a los procesos productivos. Una transformación que impacta fuertemente los modos de producir. En la ejecución de tareas, que anteriormente requerían de la fuerza de trabajo humana y hoy día se realizan mediante sistemas automáticos, pero también en el control y la dirección de los procesos; mediante la robótica, la cibernética y la informática. En los comienzos de la revolución industrial se realizó la aplicación de los conocimientos de la física, la mecánica, después de la química; ahora es la ciencia biológica, la bioingeniería. Esta revolución tecnológica se manifiesta también en cambios en los modos de organización y administración de las empresas.

En su conjunto implican que el ser humano va siendo desplazado de la economía. Hoy día el mundo está en condiciones de producir muchos más bienes de los que la humanidad es capaz de absorber sobre la base de la demanda solvente, con una cantidad cada vez más reducida de personas participando en esos procesos. Lo que genera el fenómeno de la desocupación, que es para los gobiernos de todo el mundo el tema más difícil y complejo de los problemas que deben enfrentar. Hoy día puede darse un crecimiento del producto con cero crecimiento del empleo.

El tren de la exclusión y los 500 oficios

Si consideramos el impacto de estas primeras megatendencias podemos observar una economía lanzada a gran velocidad en un proceso de transformaciones que aumenta constantemente la eficiencia, la capacidad de producir. Pero que al mismo tiempo está reduciéndose en cuanto a la participación de las personas en las dinámicas que la generan y en cuanto a quienes se benefician de esas realidades. Es como un tren modernísimo que avanza a gran velocidad sin saber muy bien hacia dónde se dirige y que va expulsando muchas personas, que en cada estación en que se detiene es menos gente la que entra y más la gente que se baja. Y en su avance ese tren va produciendo una serie de efectos que recién empezamos a calibrar en toda su magnitud. Va destruyendo culturas y modos de ser de muchos pueblos, va generando pobreza y creando muy serios problemas ambientales. Va haciendo que la humanidad hoy día se encuentre prácticamente dividida en dos grandes sectores que ya no son este-oeste o norte-sur, sino los integrados a la vida moderna -los que van arriba del tren- y los que permanecen fuera, que han sido marginados o excluidos. Es un proceso de exclusión muy fuerte, una gran concentración y una gran exclusión. Y exclusión no es solamente de los pobres, de los indígenas, de quienes tienen menos capacidades y conocimientos. Es un proceso que incluye también a profesionales, por ejemplo con la exclusión por edad. Las personas de 45 o 50 años que pierden su empleo difícilmente puedan volver a encontrar empleo, porque los nuevos profesionales y los nuevos empleados más jóvenes, más dinámicos, los desplazan y ya no vuelven a tener cabida.

Una cuarta megatendencia se refiere a lo que ocurre a nivel de las estructuras gubernamentales. Se habla hoy día de la reducción del tamaño y de las funciones del estado, del adelgazamiento del sector público. Un fenómeno que no es explicable sólo por razones de carácter ideológico, por el neoliberalismo, sino que es estructural. Los estados han perdido poder y capacidad de incidir en los procesos económicos, porque estos son regulados desde otros centros, siguiendo las indicaciones de los organismos financieros internacionales y las tendencias que se van imponiendo en todo el mundo. Los márgenes en que cualquier gobierno puede tomar decisiones son entonces muy estrechos y las políticas son las mismas independientemente de su orientación ideológica. Los gobiernos no controlan la economía. Han pasado a ser pequeñas o medianas empresas.

La reducción del estado tiene que ver con su incapacidad de seguir absorbiendo funciones sociales. Todos conocimos los fenómenos de hiper-inflación, cuando los estados viven la crisis fiscal y no logran sostener con los ingresos que recaban de la sociedad el conjunto de gastos que implican las tareas y funciones que se les había asignado. Por un tiempo se mantiene la marcha, pero progresivamente tienen que hacer ajustes, reducir sus gastos sociales. Incluso deshacerse de activos, con procesos de privatizaciones que se extienden por todas partes.

Estas cuatro megatendencias generan un problema de pobreza extraordinariamente grande, asociado a la desocupación y la marginación. Porque al mismo tiempo que se reduce también la posibilidad para muchos de participar en el mercado, se reduce también la posibilidad de que el estado ofrezca soluciones a esas necesidades sociales insatisfechas. La pobreza se ha transformado profundamente. Veinte años atrás era la de aquellos que habían emigrado a las ciudades, se concentraban en las periferias y estaban a la espera de ser progresivamente integrados por los procesos de industrialización, urbanización, ampliación de las escuelas y los sistemas de salud. Hoy día la economía no está en condiciones de absorber y expulsa a quienes absorbió con anterioridad.

Los pobres ya no están a la expectativa de ser integrados y ni siquiera presionan en esa dirección, o presionan cada vez menos porque se dan cuenta con mucho realismo que esas alternativas se encuentran cerradas, Hace veinte años veíamos a los sectores populares en una gran movilización de tipo social y político, tendiente a la integración, a la conquista del poder, a participar. Hoy día, la movilización, en el sentido sociológico de hacia donde se orienta la acción de las multitudes, es de carácter económico. Los pobres y los excluidos en general se encuentran dedicados a desarrollar actividades en la economía informal. A buscar cualquier modo de prestar un servicio útil o lograr un producto que tenga algún mercado.

Una quinta megatendencia que es importante considerar se refiere a un fenómeno inverso al que señalábamos en la primera y que podemos llamar la microempresarización de la economía. Recién empezamos y empiezan los gobiernos a tomar conciencia del fenómeno de la microempresa. Empezando por la pequeña unidad familiar. Si uno recorre los barrios populares en América Latina cada tres o cuatro viviendas hay una pequeña unidad productiva o de prestación de servicios. Quien arregla bicicletas o vende huevos, quien saca fotografías o se ofrece para reparar viviendas... Hicimos un estudio en Chile e identificamos 500 oficios informales nuevos que se habían creado en los últimos años.

Esta microempresarización tiene mucho que ver con el fenómeno de la exclusión y la inventiva de la gente para poder generarse algún medio de subsistencia. Pero también con tendencias inherentes a las dinámicas de las empresas modernas, la tendencia a concentrar las inversiones y el desarrollo de la empresa en las actividades mas rentables. También esto como parte de la hipercompetencia. Lo que lleva a externalizar cualquier servicio o función que signifique márgenes de utilidad menores a aquellos en los cuales se concentran sus ventajas competitivas. Entonces hoy día no hay empresas que tengan dentro de ellas los que hagan los aseos de sus locales, porque eso lo realizan pequeñas empresas contratadas; la producción de los alimentos para los comedores de los trabajadores se ha externalizado, la producción de muchas piezas y partes, la reparación y mantenimiento de equipos. Las empresas tienden a adelgazarse de todo aquello que le implique cargas que le compliquen la administración, que les generen problemas laborales. Eso también ha generado una multitud de micro empresas de servicios que son sub-contratadas y que operan en función de las empresas mayores.

Economías de asociación y economías de solidaridad

¿Qué significa para el movimiento cooperativo este conjunto de elementos? En primer lugar el movimiento cooperativo se ha visto afectado como todo el mundo. Así como han desaparecido cientos de miles de empresas en el marco de la globalización y la hipercompetencia, han desaparecido también decenas de miles de cooperativas. Un fenómeno muy significativo que está dándose hoy día en el mundo, es que muchas cooperativas de ahorro y crédito o cajas populares o financieras asociativas, para poder sostenerse tienen la necesidad de juntarse para operar en niveles que les permitan mantener su competitividad. Este fenómeno ustedes lo conocen muy bien acá. Por otro lado, el cooperativismo se ve fuertemente desafiado por estas transformaciones y se le presentan también grandes oportunidades que en los últimos años han empezado a manifestarse.

El cooperativismo surgió en los orígenes de la revolución industrial y el capitalismo, también en períodos en que el capital iba expandiendo sus espacios de operación, y los que iban siendo desplazados, para reinsertarse en el mercado, intentar participar y ganar fuerza dentro de la competencia, ven que su oportunidad está en asociarse. O sea, estamos viviendo las mismas condiciones originales del nacimiento del cooperativismo, con la diferencias de que el mundo de los desplazados es mucho mayor.

Desde eses punto de vista han surgido y siguen surgiendo diferentes formas económicas, que no necesariamente tienen las modalidades formales del cooperativismo, pero que tienen en su esencia la misma raíz, que es buscar a través de la asociación obtener economías de escala, economías de asociación, y mediante la acción conjunta adquirir espacios que le permitan su viabilidad en el mercado. Organizaciones asociativas, muchas de tipo informal, economías comunitarias, procesos de desarrollo locales o de agremiación de artesanos.

El ámbito de la micro empresa es otro sector que por su expansión y magnitud ofrece al cooperativismo oportunidades y desafíos muy grandes. Como una búsqueda muy creativa de viabilización y desarrollo del propio sector de la microempresa, emergen tendencias espontáneas y a veces apoyadas por los organismos no gubernamentales que van abriendo espacios a un nuevo tipo de cooperativismo, que no siempre adopta las formas y modalidades de las cooperativas. Porque en muchos países las leyes cooperativas son bastantes rígidas, ponen condicionamientos que no pueden cumplir o no les convienen.

También hay un cambio en las políticas para superar la pobreza. Es que no hay superación posible de la pobreza sin involucrar activamente a los mismos afectados. Porque resolverles los problemas a los pobres es pan para hoy y hambre para mañana. Entonces se mira la pobreza no solamente como el grupo de los carenciados sino que tienen ciertas energías y capacidades que potenciar. Hoy día los gobiernos que tienen un mínimo de visión buscan involucrarlos activamente en procesos de construcción de viviendas o desarrollo de soluciones en la salud, incluso en el empleo. Y eso plantea procesos organizativos, porque la participación popular no se puede realizar en forma individual sino que requiere procesos asociativos, programas de desarrollo local por ejemplo. También son formas de economías solidarias, unir fuerzas para lograr en conjunto lo que cada uno individualmente no puede hacer y obteniendo a la vez ciertos beneficios adicionales por el hecho de estar juntos con otros, satisfacer necesidades de convivencia, de capacitación, etc.

Después está el fenómeno del asociacionismo, ampliamente desarrollado en Europa y que en América Latina empieza también a darse. Surgen asociaciones que quieren hacerse cargo de determinados problemas, especialmente de carácter social y relacionados con grupos que experimentan algún tipo de "discriminación", de exclusión. Asociaciones para apoyar personas con limitaciones, o para los migrantes, o para los niños con dificultades escolares o para enfrentare problemas del medio ambiente (...) Asociaciones solidarias, fundaciones o simplemente centros de servicios, organizaciones más o menos espontáneas que van reconstituyendo vínculos sociales y generando una respuesta a la gran dispersión, al individualismo y la atomización a que los modelos predominantes hoy día nos van conduciendo, al competir unos con otros y desarrollar intereses individuales y personales.

Todo lo anterior lo señalo como oportunidades de nuevas fuentes de creación de cooperativas o de alianzas estratégicas, ahora desde el punto de vista de las que existen como tales. Las cooperativas enfrentan condiciones tecnológicas y de mercado mucho más exigentes, que llevan por ejemplo a la creación de redes que vayan permitiendo economías de asociación también a ese nivel. Pero sobre todo creo que la posibilidad de que las cooperativas puedan resolver satisfactoriamente esta problemática va por el lado de que se estructuren con creciente coherencia respecto a su propia racionalidad, a su lógica operacional, a su identidad específica. Mientras más "cooperativa "efectivamente sean, más posibilidades tienen de tener éxito. y menos posibilidades de éxito a largo plazo tienen mientras m’sa se "adapten", en el sentido de asimilarse a los modos capitalistas o a los modos de gestión burocrática, que son las dos tendencias a las cuales muchas cooperativas se ven inducidas desde las experiencias del sector público y desde las lógicas del mercado que predominan. Ese tipo de adaptación acrítica a las necesidades del mundo de los mercados es un poco miope, en tanto no les permite alcanzar las condiciones de eficiencia que serían esperables, porque se introducen incoherencias internas en su propia racionalidad, generando roces y dificultades.

Publicado el 13 de julio de 2004

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