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Miércoles, 10 de Marzo de 2010. Montevideo, Uruguay

El sector textil- Vestimenta en el MERCOSUR

Por Isabel Miranda

1. Un mercado de U$S 35.000 millones

El mercado de confecciones del Mercosur tiene una dimensión de entre U$S 33 - 35 mil millones de dólares anuales. Aproximadamente el 80% de las ventas de prendas de vestir se realiza en Brasil, un 17% en Argentina y un 3% en Paraguay y Uruguay.

El mercado de textiles puede ser observado a partir del consumo de las principales fibras. El Mercosur consume aproximadamente un millón de toneladas de algodón, 400.000 toneladas de fibras artificiales y sintéticas y entre 40-50 mil toneladas de lana. La facturación de las industrias textiles de la región es de U$S 17 a 18 mil millones anuales.

Las industrias del sector textil - vestimenta representan entre el 14 - 15% del Producto Industrial en Paraguay y Uruguay, el 11% en Argentina y entre el 5 - 6% en Brasil. Su peso es inversamente proporcional al grado de industrialización de los países de la región.

2. Las cadenas productivas existentes

Brasil, el país más grande y más industrializado del Mercosur, incorporó a su tejido industrial todas las actividades del complejo textil. En ese país se producen fibras naturales y artificiales. La principal fibra natural es el algodón -cuya calidad es insatisfactoria-, pero también se cultivan la seda, el yute y el ramio, y se produce lana. Brasil dispone de fábricas productoras de todos los tipos de fibras artificiales y sintéticas: nylon, poliester, acrílico, fibras oleofínicas, derivados de elastómeros, etc.

Las fibras son procesadas en numerosas hilanderías y tejedurías. En confecciones, Brasil produce una gran variedad de productos, desde camisetas hasta sofisticadas ropas femeninas. Los principales rubros son: ropa informal (casi 40% de la facturación), vestimenta profesional y de seguridad (23%), textiles de uso industrial y técnico (16%), vestimenta formal (12%) y artículos de cama, mesa y baño (6%).

Brasil cuenta con industrias productoras de insumos químicos (pigmentos, colorantes) y de máquinas y equipos especializados para la industria textil.

El conjunto de las fibras producidas es consumido por la industria brasileña, que completa su abastecimiento con la importación de algodón. Sólo en años recientes la industria textil ha efectuado importaciones de dicha fibra, dada la insuficiencia de la oferta doméstica, la mala calidad del algodón brasilero y la eliminación de sus tarifas de importación. Brasil consume 6 kgs. de fibras textiles por habitante y por año.

Argentina reprodujo, aunque en menor escala, el proceso de internalización de la oferta de textiles y vestimenta y de sus insumos y materias primas, verificado en Brasil. Argentina produce tanto fibras naturales como artificiales. Es productor de lana y de algodón, con destino a la exportación, aunque cierto porcentaje se consume internamente por la industria textil. El algodón es la principal materia prima utilizada por la industria. Este país cuenta también con fábricas productoras de fibras e hilados sintéticos, celulósicos y acrílicos.

Las actividades de hilado, tejido y confección de prendas de vestir concentran aproximadamente el 60% del valor agregado por la industria textil argentina. De estas tres actividades, la fabricación de tejidos es la más importante, pues participa con casi un tercio del producto manufacturero textil.

Los principales productos argentinos de confecciones son: ropa informal (26%), ropa interior (19%) y ropa de vestir para hombres (12%).

Paraguay posee una fuerte producción de fibras de algodón (entre 150 - 200 mil toneladas anuales), una reducida actividad de hilanderías y tejedurías y un parque productor de vestimenta. Gran parte de la producción de algodón es exportada dado que, en condiciones normales, la industria textil no consume más del 5% de la fibra producida. Casi solamente el sector artesanal se abastece de hilados suministrados por las hilanderías locales. Hay escasos tejedores planos o de punto que trabajen procesando hilados provistos por estas hilanderías. Las confecciones utilizan principalmente tejidos importados, incluso de los demás países del Mercosur y compiten en el mercado doméstico con prendas de vestir importadas. Se evidencia, por lo tanto, en el segmento textil un parque industrial reducido, que representa apenas el 20% de las ventas totales del sector en el mercado doméstico.

Uruguay es un gran productor de lanas de finuras medias con destino a la exportación. Apenas el 5% de la producción de lana es consumido por la industria textil local. Una desarrollada industria de peinaduría de lanas canaliza la mayor parte de las exportaciones de la fibra. Existe una única empresa fabricante de fibras sintéticas (acetato, poliéster).

En Uruguay, tienen importancia dos cadenas productivas: la de textiles de algodón e hilos sintéticos y la de textiles de lana. La primera se basa en materia prima importada (del Mercosur) y la segunda se apoya en materia prima nacional. Además, la abundante disponibilidad de cueros permitió el desarrollo de la fabricación de prendas de vestir de cuero.

La industria de vestimenta de Uruguay desarrolla tres tipos principales de actividad: confección de jeans, prêt à porter en tela (cadena y trama) para hombres y para damas y la fabricación de tejidos de punto.

Con la apertura comercial que se desarrolló en los años 90’ en todos los países del Mercosur, se inició un cierto proceso de desintegración vertical de las cadenas productivas de textil - vestimenta. Una proporción creciente de materias primas, insumos y bienes finales comenzó a ser suministrada por productores extranjeros, en reemplazo -parcial- de los productores locales.

3. La producción: más de 4.700 millones de prendas de vestir por año

El conjunto del Mercosur produce anualmente más de 1,1 millones de toneladas de productos de vestimenta o, aproximadamente 4.700 millones de prendas. Más del 80% de esa producción se confecciona en Brasil. Este país confecciona unos 4.200 millones de piezas por año.

El Mercosur produce por año más de 900 mil toneladas de hilados de algodón y más de 3.400 millones de telas con base en esa fibra.

La industria textil de Brasil dispone de algo menos de 10 millones de husos y de más de 170 mil rotores en la fase de hilandería, y de más de 160 mil telares -de los cuales menos de 30 mil son sin lanzadera-. La utilización de la capacidad de producción fue entre 80 y 89% en 1995.

Argentina cuenta con un parque de maquinarias que le permite procesar 200 mil toneladas anuales de algodón en fibra y 150 mil de lana, en tanto que la capacidad para el procesamiento de fibras e hilados artificiales y sintéticos es de 50 mil toneladas/año. En 1995 se utilizó sólo el 65% de la capacidad instalada, existiendo una importante capacidad productiva ociosa.

En Paraguay la capacidad instalada para la fabricación de hilados de algodón es de 20 mil toneladas anuales, para la fabricación de tejidos planos es de 35,5 millones de metros anuales y para la fabricación de tejidos de punto es de 4,6 millones en el tejido industrial (jersey, interlock, morley, pretina) y de 35,4 millones en el tejido artesanal.

Uruguay tiene instalada una capacidad de producción de 60.000 toneladas de lana peinada, de 6.000 toneladas de hilados de lana peinada y de 17 millones de metros de telas de lana (peinada o cardada). La capacidad en el subsector algodonero y de fibras artificiales y sintéticas es menor.

4. Los mercados de destino de la producción

En el caso de Brasil, principal productor textil y de vestimenta del Mercosur, el destino de la producción es el siguiente :
-  La producción de fibras naturales, artificiales y sintéticas se destina casi exclusivamente a abastecer la industria textil local; en el caso de las fibras artificiales el mercado externo es una alternativa buscada sistemáticamente;
-  Algo similar ocurre con la producción de hilados y tejidos, que abastece principalmente a las confecciones brasileñas;
-  Las confecciones priorizan el suministro al mercado interno.

Si bien la participación de las exportaciones en el total de la producción es reducida para la industria textil como un todo, ciertos segmentos logran una mayor penetración en el mercado externo. El segmento de artículos textiles de uso doméstico (ropa de cama, mesa y baño) es uno de los más destacados exportadores. Formado por grandes empresas consiguió alcanzar niveles de modernización semejantes a la best practice internacional. También el segmento de mallas (camisetas, camisas, blusas) logró expandirse internacionalmente, aprovechando de nuevas tecnologías y de las tendencias de la moda; el grupo Hering lidera esta expansión. Se trata de segmentos de mercado con productos más padronizados y menor valor unitario por pieza.

Las exportaciones son normalmente una alternativa para los momentos de crisis del mercado interno. Las exportaciones brasileñas de textiles están concentradas en un pequeño número de grandes empresas, se basan principalmente en la elaboración del algodón y se orientan a los mercados de América del Norte y de la Unión Europea. Con la formación del Mercosur una mayor proporción de exportaciones comenzó a orientarse hacia este bloque.

El predominio del mercado interno en la orientación de la industria textil en general, y de las confecciones en particular, se explica por :
-  Las grandes dimensiones del mercado interno brasileño que, aún subutilizado, permite la operación de un gran número de firmas;
-  un elevado nivel de protección que mantuvo el mercado interno cautivo, llevando a que las ventas al exterior y la exposición a la competencia externa no fueran condicionantes del sector; esa protección se mantiene actualmente, mediante medidas para-arancelarias que procuran enfrentar principalmente la competencia de los productos de origen asiático.

El consumo brasileño de productos textiles y de confecciones es bajo en una comparación internacional: 6 kgs. de fibras textiles consumidas y aproximadamente U$S 200 de confecciones por habitante y por año. Esto ilustra las posibilidades de crecimiento de la industria local apenas atendiendo el mercado interno potencial.

Argentina, segundo productor textil del Mercosur, se caracteriza por la siguiente orientación de su producción:

-  La producción de fibras de algodón y de lana se destina mayoritariamente a la exportación; pero en el caso del algodón una fracción significativa es consumida por la industria textil local;
-  Los hilados y tejidos artificiales y sintéticos se destinan casi exclusivamente al mercado interno;
-  Los tejidos de fibras naturales abastecen principalmente el consumo interno; en el caso de las telas de algodón, una pequeña fracción se destina a la exportación;
-  Algo similar ocurre en el caso de las confecciones.

Uruguay, exporta la casi totalidad de la lana producida, ya sea bajo la forma de lana peinada (tops), lavada o sucia. Los hilos y tejidos de lana son exportados en alta proporción (40 - 45%), en particular para los países de la OCDE, aunque también abastecen las industrias locales de confecciones de lana.

El segmento textil de algodón (hilos y tejidos de algodón, con mezclas de sintéticos) abastece fundamentalmente las confecciones que se producen para el mercado doméstico.

Las confecciones de tejidos de algodón exportan un sexto de la producción, en cuanto las de lana venden en los mercados externos más de un tercio del total producido. El mercado regional (Argentina principalmente) y algunos mercados del Norte, son los principales destinos de estas exportaciones.

Paraguay desarrolló los segmentos de producción de hilos de algodón (básicamente destinados a la exportación) y tiene alguna actividad en el área de confecciones (recurriendo, en gran parte a tejidos importados) destinando su producción en esta área al mercado doméstico.

En Paraguay, la producción de fibra de algodón es exportada en su casi totalidad, dado que, en condiciones normales, la industria textil no consume más del 5% de la fibra producida. Brasil es uno de los principales mercados de destino.

Las hilanderías locales, productoras de títulos gruesos, abastecen casi solamente el sector artesanal de tejidos de punto; otras realizan algunas exportaciones. Las tejedurías no son competitivas internacionalmente y cubren la demanda sólo de algunos tipos específicos como poplines, sargas, gabardinas, cotines, tejidos de rizo, lienzos para fundas y fardos, etc. Las confecciones que utilizan principalmente tejidos importados, incluso de los demás países del Mercosur, compiten en el mercado doméstico con prendas de vestir importadas. Se evidencia, por lo tanto, en el segmento textil un parque industrial reducido, que representa apenas el 20% de las ventas totales del sector en el mercado doméstico.

La producción de tejidos de punto -industrial y artesanal- se orienta principalmente al mercado interno y al turismo.

5. La especialización intra-Mercosur

Las características productivas y las orientaciones de mercado de cada uno de los países, determinan el patrón de especialización textil de la Unión Aduanera en formación.

Paraguay se limita a ser un exportador de la fibra de algodón -y en algunos casos de hilos- y un importador de productos textiles más elaborados (hilos, telas, confecciones). Brasil, fuertemente autocentrado en el mercado interno, se abastece de la materia prima en este país y es un creciente exportador a la región del Mercosur de artículos textiles de uso doméstico (ropa de cama, mesa y baño) y camisetas, camisas y blusas; su especialización es en ropas de verano, atendiéndose la demanda de ropas de invierno con importaciones provenientes del Mercosur (Argentina y Uruguay principalmente).

Argentina y Uruguay son importantes productores y exportadores en la cadena textil lanera (fibras, hilos, tejidos, confecciones) y, en menor proporción, en la cadena algodonera. Pero la industria de Argentina se orienta más al mercado interno -que debe compartir crecientemente con productores extranjeros, asiáticos y del Mercosur-, mientras la industria uruguaya tiene un perfil más exportador.

En el proceso de especialización intra-Mercosur están operando no sólo los recursos naturales disponibles y el nivel de desarrollo tecnológico de la industria en cada país, sino también las “asimetrías de tamaño” entre el parque industrial brasileño y el de los demás países del Mercosur.

El comercio intra-Mercosur de textiles y vestimenta crece persistentemente. Aún cuando Brasil parece ser el principal beneficiario del proceso de integración del sector, también aumenta la importancia de los otros socios del Mercosur en el intercambio de textiles y confecciones. Los países menores parecen encontrar algún espacio para la expansión de sus exportaciones en segmentos específicos. El mercado regional se torna, progresivamente, uno de los destinos más importantes -cuando no el principal- en el comercio de los diferentes rubros del sector.

La demanda por productos textiles y de confecciones en el Mercosur ha seguido, entonces, las siguientes tendencias:

-  evolución heterogénea de la demanda interna, según los diversos segmentos de la cadena y los diferentes países;
-  creciente participación de las importaciones de productos intermedios y finales en el consumo aparente total de la región y,
-  consolidación de importantes flujos de intercambio intra-industrial en el Mercosur.

6. Dificultades competitivas de algunos segmentos industriales

En los últimos años, la producción en el sector textil - vestimenta, o en algunos de sus principales segmentos, para todos los países del Mercosur, se ha estancado o incluso ha decrecido. Las retracciones mayores se experimentaron en Argentina y Uruguay.

Esta evolución es consecuencia de un nuevo escenario internacional caracterizado por:

-  El exceso de oferta de productos en todas las etapas de la cadena textil,
-  La agresividad comercial de los países del Asia-Pacífico, donde la producción se beneficia de bajísimos costos de mano de obra, y
-  El consecuente recurso, del lado de los países amenazados por las importaciones, a la imposición de derechos compensatorios, cuotas y otros mecanismos de administración del comercio.

Esto implicó, para los países del Mercosur, dificultades en las exportaciones y fuerte competencia de las importaciones en el mercado doméstico. Viviendo un proceso de liberalización comercial, con las tasas de cambio reales en proceso de apreciación y con niveles positivos de actividad económica, los países de la región -y, en particular Argentina y Uruguay- pasaron a recibir, desde el inicio de los años 90’, cantidades crecientes de productos textiles y de confecciones de todo el mundo, especialmente de Extremo Oriente.

En el caso de Paraguay, los retrasos de la industria textil determinan que una proporción significativa del consumo interno sea abastecido desde el exterior. La calidad de sus productos no logra satisfacer las expectativas de confeccionistas y consumidores finales: la importación de telas todavía presenta enormes ventajas en calidad y precio con respecto a los similares nacionales.

El bajo grado de institucionalización de los llamados modernos instrumentos de protección -compatibles con las reglas del GATT-, la ausencia de normas de etiquetado e identificación de las mercaderías y las importaciones de ropas usadas en algunos países maximizaron los impactos de la liberalización comercial sobre los países de la región del Mercosur (especialmente Argentina y Uruguay).

En Uruguay hay dos problemáticas distintas para las cadenas del sector textil - vestimenta que mantienen relaciones diametralmente opuestas con el mercado internacional:

-  Para los textiles de algodón, la pérdida de posición en el mercado interno y el eventual encarecimiento de las materias primas, insumos y bienes de capital por la tarifa externa común constituyen los problemas centrales vinculados a la apertura comercial y a la integración regional.
-  Para la cadena lanera, las condiciones de acceso a los mercados externos -incluso en el Mercosur- y la capacidad de adaptación de la oferta doméstica a las nuevas exigencias de los mercados internacionales, en términos de diseño, moda y sistemas de comercialización, constituyen las cuestiones centrales.

En Argentina, el crecimiento acelerado de las importaciones y la reducción de los niveles de ventas externas afectaron negativamente la rentabilidad y las perspectivas de crecimiento de la industria textil, que en algunos segmentos, invirtió pesadamente en modernización de máquinas y equipamientos en el final de los años 80’. En el inicio de los 90’, el número de empresas de ramas como la producción de tejidos planos de algodón se redujo y la oferta doméstica tendió a concentrarse en algunas empresas líderes que tuvieron capacidad económica y financiera para mantener y hasta ampliar su presencia en el mercado doméstico y externo.

En Brasil hubo una significativa recuperación del consumo doméstico a partir de la implementación del Plan Real (desde 1994), pero las industrias textiles y de confecciones debieron enfrentar una avalancha de importaciones de productos de origen asiático, que ya ocupan el 9% del mercado -en el caso del segmento de confecciones-.

Las pérdidas de mercado y las reducciones de precios reales de los productos textiles y de confecciones afectaron negativamente la rentabilidad de estas industrias, en todos los países del Mercosur.

7. Fortalezas y debilidades del Mercosur en la competencia internacional

Las industrias textiles y de confecciones del Mercosur cuentan con ciertas ventajas (o fortalezas) en la competencia internacional, pero también tienen ciertas desventajas (o debilidades).

Los puntos fuertes del Mercosur se concentran en las “condiciones factoriales”, esencialmente costo de mano de obra y de las materias primas naturales, y también en características referidas a las estrategias de las empresas líderes y, en menor grado, a la evolución positiva de las características cualitativas de la demanda doméstica (en los estratos de ingresos más elevados).

Publicado el 15 de junio de 2004

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