NETICOOP

Miércoles, 07 de Enero de 2009. Montevideo, Uruguay

La agricultura ecológica y la certificación de sus productos

Por Ing. Agr. Alberto Gómez *

La agricultura ecológica u orgánica comprende aquellos sistemas de producción que prescinden del uso de agrotóxicos, fertilizantes químicos sintéticos, hormonas, aditivos para el ganado, colorantes o conservadores para los alimentos procesados.

Se basa en la rotación de cultivos, utilización de abonos orgánicos, leguminosas, abonos verdes, residuos orgánicos externos al predio, cultivo mecánico, minerales naturales y aspectos de control biológico de plagas para mantener la estructura y productividad del suelo, proveer nutrientes para las plantas y controlar insectos, malezas y otras plagas.

Buscan de seta forma la producción de alimentos y fibras más sanos para los consumidores pero también el cuidado del ambiente en el que están inmersas las explotaciones. El buen estado de los suelos y agua así como la conservación de la biodiversidad se integran en la lógica de la producción orgánica por razones éticas, pero también porque son la base para el equilibrio de los sistemas que influyen en el control de plagas, reciclaje de nutrientes y otros que asegurarán una producción sostenible.

El cuidado sobre los procesos a los que se someten los alimentos antes de llegar al consumidor incluye precauciones sobre la conservación y elaboración de los alimentos, transporte, almacenaje y etiquetado.

Cuando una persona consume, por ejemplo, un queso producido bajo las normas orgánicas, la leche debió haber sido elaborada con procesos naturales (fermentación, calor), la vaca debió ser criada y cuidada sin utilizar específicos veterinarios prohibidos (como por ejemplo hormonas o antibióticos en uso rutinario). El ganado tuvo que tener acceso a pasturas en forma libre (no se permite el confinamiento permanente de los animales). Las pasturas y raciones tuvieron que ser cultivadas también en forma ecológica en un período no menor a un año antes de recibir a los animales cuya leche será certificada.

Lo mismo se podría señalar para cualquier producto orgánico de los que hoy se producen en Uruguay como frutales y verduras, lácteos, miel, harina, dulces, huevos, aceite, arroz, hierbas aromáticas y medicinales.

El movimiento de agricultura orgánica surge como una respuesta a la agricultura convencional, industrial y basada en el monocultivo. Esta forma de hacer agricultura no sólo comenzó a ser criticada por sus efectos ambientales negativos como contaminación y destrucción de la biodiversidad sino también por sus consecuencias sociales. En efecto, los pequeños productores, que no pueden asumir los altos costos de las nuevas tecnologías y acceder en forma competitiva a los mercados, no pudieron aprovechar las ventajas de las nuevas tecnologías y se aceleró el abandono del campo hacia las ciudades.

En los inicios de la producción orgánica, tuvieron un peso muy importante las organizaciones europeas seguidas de las norteamericanas, donde el movimiento ambientalista y de derechos de los consumidores tenía y tiene un peso muy importante. Esta influencia no sólo se manifestó sobre los gobiernos sino por la demanda de productos orgánicos en el mercado. Hoy el movimiento de agricultura orgánica se ha difundido con fuerza también en los países del tercer mundo, donde el sector campesino muchas veces aplica sistemas tradicionales de producción basados en el conocimiento profundo de los ecosistemas, muy cercanos a la propuesta orgánica.

En Uruguay se ha desarrollado un sector de producción orgánica que agrupa hoy a alrededor de 150 productores, lo que es un número alto pensando que las primeras experiencias son posteriores a 1990. La mayor parte de los mismos son pequeños productores familiares impulsados por Organizaciones No Gubernamentales, como las que se agrupan en la Mesa de Agroecología del Uruguay (Centro Emmanuel, Ceuta, Foro Juvenil, Ipru, Redes-AT). También productores de mayor tamaño, vinculados a la Asociación Rural del Uruguay, que vieron el potencial de nuestras producciones agrícola-ganaderas, más tradicionales en acceder a los mercados orgánicos del primer mundo.

Actualmente se comercializan productos orgánicos, principalmente productos de granja, en el mercado interno. Los canales principales son los supermercados, reparto domiciliario (a cargo de algunos productores) de surtidos de frutas y hortalizas, y venta directa en ferias de Montevideo e interior.

La certificación

Cuando un consumidor se abastece de productos orgánicos es porque busca algo diferente a los productos convencionales. Su elección se puede basar en distintos criterios como no contaminarse con residuos de productos químicos, apoyar a sistemas de producción que cuidan del ambiente o a los pequeños productores. También puede estar buscando mejor sabor, o mejor valor nutritivo. La mayor parte de estas características no se revelan visualmente en el momento de comprar por lo que es necesario que existan mecanismos que aseguren que el alimento fue producido en un sistema realmente distinto.

Cuando la compra se realiza directamente del consumidor al productor, como en el sistema de canastas, venta en ferias o compra en la misma granja, se genera una relación directa (cara a cara) que es la base de la confianza. Esta confianza se va renovando a medida que los consumidores conocen más sobre las formas de producir, los problemas que enfrenta el productor, los ciclos de los cultivos y otras características de la producción agropecuaria sobre las cuales se ha perdido contacto en la vida urbana.

Cuando los consumidores no conocen a los productores deben confiar en la información que obtengan en el lugar de compra. En el inicio del movimiento los principales canales de distribución implicaban una relación muy estrecha entre el consumidor y el productor o un minorista especializado. Es el caso de Europa con tiendas especializadas (naturistas, macrobióticas) o de Estados Unidos o Japón donde existen organizaciones de consumidores que se asocian a grupos de productores.

Una de las principales experiencias del sur de Brasil en agricultura orgánica está constituida por la cooperativa COOLMEIA (Colmena) de Porto Alegre que se formó a iniciativa de un grupo de consumidores de productos naturales e integrales interesados en acceder a productos orgánicos. La cooperativa gestiona actualmente una feria pública todos los sábados en el centro de Porto Alegre y un local de venta en donde funciona también un restorán de productos naturales.

Gracias a la acción de la cooperativa en promover la comercialización, cientos de pequeños productores de Río Grande, apoyados por una organización no gubernamental ingresaron a la producción orgánica con buenos resultados.

En la actualidad se asiste a un rápido crecimiento de la producción orgánica y su canalización por intermedio de supermercados, mayoristas o importadores, como es el caso de productos tropicales (café, té) que se comercializan a buenos precios en el primer mundo.

Esta tendencia ha impulsado la aparición de sellos de calidad que certifiquen el origen orgánico del producto. Estos sellos funcionan a modo de marca que el consumidor identifica y se agrega a la merca comercial del producto o el nombre del productor que los produce.

Cómo funciona la certificación

Existen normas que establecen cuáles son los procesos y productos admitidos para que un producto pueda ser considerado orgánico o ecológico. Si bien existen normas internacionales como las de IFOAM (Federación Internacional del Movimientos de Agricultura Orgánica) éstas deben ser adaptadas a la realidad de cada país, considerando factores naturales, sociales y de grado de desarrollo de la producción orgánica.

La certificación se realiza teniendo como base el predio y el proceso de producción. No alcanza con analizar la presencia o ausencia de residuos de productos químicos en los alimentos sino que es necesario que se inspeccione el predio comprobando que se siguen adecuadamente las normas.

Para esto el productor debe presentar su solicitud de certificación junto a un formulario donde se declaran todas las actividades; cultivos y animales presentes y productos utilizados en el predio.

Un inspector capacitado concurre al predio y verifica que se ajuste lo que él observa y la información complementaria que le brinde el productor, a lo declarado. Se elabora un informe de inspección que es analizado por un Comité de Certificación quien es el que finalmente aprueba o no el otorgar el certificado (generalmente de un año de validez). Este certificado habilita al productor a poner el sello de la certificadora en sus productos.

Las ventajas de la certificación son para el productor la posibilidad de acceder a nuevos canales de comercialización y para el consumidor la garantía del origen del producto.

Sin embargo, se señala como desventaja el alto costo del proceso de certificación y la pérdida de autonomía local en el control de la producción orgánica ya que existen certificadoras que actúan en el ámbito internacional y que condicionan a productores de terceros países que desean exportar su producción.

URUCERT. Una alternativa uruguaya para promover alimentos sanos

Previendo el crecimiento de la agricultura orgánica en el Uruguay y los riesgos de que la certificación marginara, por sus altos costos, a los pequeños productores, la Mesa de Agroecología del Uruguay, Comisión Nacional de Fomento Rural y delegados de los productores orgánicos constituyen en 1996 la Asociación Certificadora de Agricultura Ecológica -URUCERT , como una asociación civil, sin fines de lucro, con el objetivo de certificar la producción orgánica,. Como observadores se contó desde un primer momento con miembros de la Federación Uruguaya de Cooperativas de Consumo (FUCC) quienes aportaron ideas para la conformación de la Asociación.

URUCERT aplica los procedimientos y normas comunes a otras certificadoras del mundo pero apuesta a integrar a todos los productores que necesiten la certificación, no importa su tamaño.

Se financia con pagos de los productores certificados y aportes de las instituciones miembros. Se otorga gran importancia a complementar los mecanismos técnico-formales de la certificación con el compromiso y la información que surge de los mismos grupos de productores en las distintas zonas del país. Estos productores reciben además seguimiento por parte de técnicos de las organizaciones no gubernamentales, en forma independiente a la certificación, lo que permite no sólo actualizar la información sino capacitar a los productores en la gestión de sus predios en concordancia con las normas.

Por sus objetivos e integración URUCERT tiene por delante el desafío de colaborar para que la producción orgánica sea una alternativa viable para los productores y que los alimentos orgánicos estén disponibles para amplios sectores de nuestra población y no sólo para aquellos más informados o de mayor poder adquisitivo.

El logro de este objetivo dependerá del apoyo que reciba el Estado (en la investigación, capacitación y promoción de la producción y comercialización) pero fundamentalmente de sectores sociales como el cooperativo, grupos vecinales, organizaciones ambientalistas, de defensa del consumidor, de acción comunitaria y otras, vean a la producción de alimentos ecológicos como una actividad que no sólo protege el ambiente sino que colabora en un desarrollo económico con justicia social.

* Integrante de URUCERT

Publicado el 15 de junio de 2004

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