De Mujer a Género, para qué?...
Por Milka Ivankovic, Comisión de Género de Cudecoop
Introducción
El desplazamiento del término de mujer a género implica una nueva forma de encare a nivel institucional supone una nueva mirada que propicia y reconoce la diferencia, la multiplicidad y la simultaneidad.
El concepto de género trajo consigo la necesidad de comprender lo femenino en relación a lo masculino y viceversa. Las culturas definen qué es ser mujer y qué es ser hombre y también proponen modos específicos de relación entre ellos. Esta relación puede ser de igualdad, complementariedad o desigualdad, según las jerarquías sociales, la participación económica y las simbolizaciones emergidas de cada grupo. De esta manera, la idea de que existe “la mujer subordinada” en todas las sociedades y en todos los períodos históricos, es reemplazada por la noción de que existen relaciones específicas entre hombres y mujeres en una diversidad de situaciones que es preciso delimitar.
Partiendo de esta premisa, el concepto de género busca lograr un movimiento de superación de las anteriores interpretaciones sobre la mujer, abre espacios para que nuevas y más complejas teorías aparezcan en el estudio sobre lo femenino.
Más allá de las variables de grupo social, etnia, edad, entorno cultural el enfoque de género, supone una permanente interrogación a los estereotipos sobre lo que son las relaciones entre hombres y mujeres; una constante puesta al día de las diferencias y de los contenidos de esas relaciones en la vida social; y en las diferentes organizaciones en particular.
Según Ostergaad, el género se refiere al carácter cualitativo e independiente de la posición de mujeres y hombres en la sociedad. “Las relaciones entre ambos géneros están consolidadas en términos de las relaciones de poder y dominación que estructuran las oportunidades que le ofrece la vida a hombres y mujeres...El concepto de género hace posible distinguir las diferencias secuenciales, fundadas biológicamente entre hombres y mujeres, de las diferencias determinadas culturalmente entre funciones recibidas o adoptadas por mujeres y hombres respectivamente en una sociedad determinada. Las primeras son invariables, tienen carácter de destino. Las últimas se pueden transformar y pueden variar en función de influencias política y de evaluación de opinión” (Citado en Gonzáles, Bernal y Carbonell, 1999)
Algunas preguntas o cuestiones y algunas respuestas
Qué es género? El género es la construcción social de las diferencias de sexo.
El género “es una construcción social, cultural e histórica que asigna ciertas características y roles a grupos de individuos con referencia a su sexo. Las personas nacemos con la diferencia de sexo, la adscripción de características de género es construida socialmente” (Machicao, 1999)
Efectos del género:
Influye en nuestra conducta, actitudes e identidad personal
Nos identifica como hombres y como mujeres en la vida social
Se manifiesta en creencias y valores, traducidos en leyes e ideologías
Determina y es determinado a través de instituciones como la familia, el Estado, las organizaciones sociales, religiosas.
Se establece una diferencia entre:
| SEXO | GÉNERO |
- Efecto de la naturaleza - Características biológicas que distinguen a mujeres y a hombres | - Efecto de la cultura - Características que cada sociedad y cultura atribuye a cada sexo |
Cómo se usa el concepto de género
| PERSPECTIVA DE GÉNERO | PERSPECTIVA DE EQUIDAD DE GÉNERO |
Es un abordaje teórico y metodológico que: - Permite reconocer y analizar identidades, perspectivas y relaciones entre mujeres y hombres, entre mujeres y mujeres y entre hombres y hombres, especialmente las relaciones de poder. - Facilita el análisis crítico de las estructuras socioeconómicas y político - legales que dan lugar a estas identidades y relaciones, y que a su vez se ven influidas por ellas | Es una postura política que: - Implica la formulación de propuestas y la realización de acciones que tiendan a romper la dominación masculina y a construir sociedades igualitarias |
Qué cambios trae el uso de la perspectiva de género
Visualizar un sistema de relaciones del que formamos parte mujeres y hombres
Ubicar el ser mujeres y el ser hombres como una realidad histórica y cultural
Romper la imposibilidad de pensar en cambios a las configuraciones de género de nuestra sociedad
Comprender la equidad de género como un Derecho Humano
Mala comprensión del concepto de género
Sustituir la palabra mujer o mujeres por género
Sustituir la palabra sexo por género
Considerar que género implica lucha por la equidad de género
No comprender que las expresiones masculinas también son de género
Para qué nos sirve la perspectiva de equidad de género
Romper con la invisibilidad de las mujeres (en la historia, en la economía, en la política, en las organizaciones, etc.)
Analizar cómo se ubican mujeres y hombres en cada sociedad o comunidad, las diferencias de roles y de posiciones de poder que tienen, los beneficios a que pueden o no acceder, las limitaciones que se establecen para cada sexo.
- Proponer modificaciones para las desigualdades que son injustas y que afectan a las mujeres en nuestras sociedades
Transversalidad, por qué?...
Con frecuencia nos encontramos en algunos textos o conversaciones con conceptos que se utilizan con naturalidad, a pesar de que se prestan a interpretaciones diversas y/o confusas. Uno de ellos es el de “transversalidad”, que plantea la necesidad de que determinados valores y actitudes relativos a temas y situaciones que han adquirido enorme importancia social, pero que, a pesar de ello, no han sido suficientemente reflejados en el interés institucional, como pueden ser los que afectan a la ciudadanía, la interculturalidad, el género, entre otros, sean incluidos sistemáticamente, considerados desde una perspectiva global y observados desde todos los ámbitos de la sociedad y no como aportes parciales, exclusivamente desde una parcela concreta. La consideración de transversalidad conlleva el reconocimiento de que estamos tratando temas que atraviesan a todos los demás y, por lo tanto, exigen una toma de posición en términos de las actitudes y los valores que se ponen en juego.
La propuesta de transversalidad invita a plantear la conveniencia de que desde los diversos ámbitos sociales, culturales, educativos, políticos y económicos se elaboren juicios críticos a cerca de la realidad social y sus conflictos que lleven a una transformación, tanto personal e individual como política y social, adoptando actitudes y comportamientos que lleven a promover políticas de cambio real. La consideración del carácter transversal de un tema implica dejar de lado las interpretaciones lineales e incorporar el análisis de las causalidades múltiples, es decir requiere un pensamiento complejo que tenga en cuenta la diversidad como un elemento de enriquecimiento social; un pensamiento que mire desde una perspectiva a la vez globalizante e individualizadora, que trate de comprender tanto los fenómenos que aparentemente son difíciles de explicar como aquellos que a veces parecen demasiado simples y que, en consecuencia, sean objeto de interpretaciones estereotipadas. Por sus posibilidades críticas y por lo que implica de abandono de los mecanismos lineales de interpretación podemos afirmar que la transversalidad pone en juego todo el sistema de valores y actitudes sobre el que nos hemos apoyado tradicionalmente.
Se entiende que una forma significativa de hacer frente a situaciones de discriminación estructural es la integración del objetivo de la igualdad en todas las políticas que tengan repercusiones directas o indirectas sobre la ciudadanía, a nivel general así como particular de las organizaciones sociales. En el diseño y la aplicación de políticas estatales, institucionales, hay que tener en cuenta las preocupaciones, necesidades y aspiraciones de las mujeres, en la misma medida que las de los hombres. De este modo, las estrategias de equidad se basan en un enfoque dual: de un lado la integración de la visón de género en todas las políticas generales y particulares, de otro la adopción de medidas específicas de acción positiva.
La infrarrepresentación persistente de las mujeres en los espacios político partidarios, en los de toma de decisión, gerenciales y la violencia contra ellas, entre otros aspectos, pone de manifiesto que continúa existiendo una discriminación estructural por razones de género.
La construcción permanente de la democracia constituye uno de nuestros valores fundamentales, y para su plena realización requiere que toda la ciudadanía, mujeres y hombres, participe y esté representada de forma igualitaria en la economía, en la toma de decisiones y en la vida social, cultural y civil.
Se propone entonces, que el género se incluya como eje transversal, lo que implica que impregne todos los ámbitos que se plantean en los mismos, tratando de establecer una nueva mirada que suponga conocer y reconocer la aportación diferencial de las mujeres a la vida de nuestra sociedad en cada uno de los espacios de participación. La inclusión del género como transversal en políticas, proyectos, decisiones busca aportar a la ciudadanía información y directrices que le permitan enjuiciar críticamente la realidad en que vivimos, para poder identificar los puntos fuertes y débiles de las relaciones entre los sexos, para lograr transformar y mejorar la situación.
Es fundamental analizar críticamente los modelos insolidarios, reproductores de injusticias sociales, que resultan difíciles de explicar desde una situación de presunta igualdad legal; con el objetivo de transformar la visión tradicional de lo que se considera “natural” - que suele no serlo en absoluto - , y que limitan la vida cotidiana de las mujeres y su posición en el mundo laboral, y que se concretan en una situación económica y de poder claramente inferior a la del sexo masculino.
Finalmente, enfocar desde una perspectiva transversal de género los análisis de las situaciones organizacionales, por ejemplo, requiere un esfuerzo consciente y voluntario de reflexión constante acerca de la posición que ocupan las mujeres en cada uno de los temas que se analizan. Exige hacer visible lo que gracias a la costumbre y a la discriminación institucionalizadas se ha aceptado como natural por lo que ha terminado por ser invisible para una parte importante de la población, especialmente la masculina, y también para parte de la femenina, que vive en la “ilusión de la igualdad”.
De esta manera, incorporar esta mirada supone una tendencia al reconocimiento de que vivimos en una sociedad cuya construcción dependen de la necesaria cooperación entre los dos sexos, en todos los ámbitos, sin exclusión posible.
Montevideo, diciembre 2003
Publicado el 10 de junio de 2004
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