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Sábado, 04 de Febrero de 2012. Montevideo, Uruguay

Recomendaciones de la OIT con respecto a la igualdad de oportunidades para la mujer trabajadora en el sector cooperativo y de empresas asociativas

Por Petra Ulshoefer*

1. Introducción: la acción de la OIT en favor de la igualdad y en apoyo al movimiento cooperativo 

La participación de la mujer en el mundo laboral ha aumentado significativamente en la última década a nivel de América Latina (de 24% de la PEA total en 1975 a 27% en 1985). Sin embargo, esta inserción laboral no se da en condiciones de igualdad con el hombre: las mujeres sufren casi doblemente de desempleo y subempleo que los trabajadores masculinos. Se mantiene una rígida segregación ocupacional y diferencia salarial para actividades del mismo valor y se sigue discriminando a la mujer por su ausencia temporal en la producción y en el trabajo por razón de maternidad.

La OIT, desde su origen, desarrolla actividades normativas y prácticas encaminadas al logro de la justicia social para todos los trabajadores, sin distinción de sexo, raza, status social, etc. En estos principios se enmarca también la acción de la OIT en favor de las mujeres trabajadoras. Su instrumento orientador es el Plan de Acción sobre la igualdad de oportunidades y trato en el empleo para hombres y mujeres trabajadoras del año 1987, adoptado por el Consejo de Administración de la OIT. En él se presta especial atención a la necesidad de identificar y poner en práctica medidas efectivas dirigidas a crear oportunidades de empleo para mujeres, a partir de la superación de los obstáculos existentes para la inserción laboral de la mujer, en pie de igualdad con el hombre. Se reconoce que la función de la mujer como agente de desarrollo va unida a su participación en distintas formas y niveles de gestión y toma de decisiones en estructuras económicas y sociales, tales como cooperativas, sindicatos, empresas autogestionarias y asociativas y otros.

Es conocido por ustedes que la OIT tiene un amplio programa cooperativo cuyo principal objetivo es el desarrollo de las organizaciones cooperativas y similares como instituciones participativas de amplia base, capaces de contribuir efectivamente al progreso económico y social, prestando atención especial a las necesidades y a los problemas de los grupos rurales y urbanos menos favorecidos. Ahora, "para la OIT las cooperativas no constituyen instituciones rígidas sino instrumentos de una gran flexibilidad, capaces de responder a las necesidades de sus miembros y adaptarse a la diversidad de contextos socio-culturales cambiantes. Es por esto que el programa de cooperativas no se interesa únicamente en las cooperativas debidamente registradas, sino también en todas aquellas expresiones más o menos informales de cooperación: precooperativas, grupos con vocación cooperativa, asociaciones de productores, empresas asociativas..., a condición de que las reglas de funcionamiento de cooperativas, tales como: libertad de adhesión, democracia de gestión y de decisión y la solidaridad de acción sean respetadas.

Dado, entonces, que este tipo de asociaciones de trabajadores transmiten un mensaje de auto-ayuda democrática, éstas revisten gran importancia para la mujer, especialmente en las áreas rurales y urbano-marginales en los países en vías de desarrollo, teniendo en cuenta la tendencia de la feminización de la pobreza y del crecimiento de número de mujeres jefas de hogar, en parte como consecuencia de las políticas de ajuste estructural.

La Recomendación No. 127 de la OIT, adoptada en 1966, principal instrumento normativo en el campo de las cooperativas, se refiere al cometido de las cooperativas en el desarrollo económico y social de los países en vías de desarrollo. Aunque se aplica igualmente a hombres y mujeres, no hace ninguna referencia concreta que asegure la participación de la mujer. Por lo tanto, se está considerando la posibilidad de revisar esta Recomendación, a fin de poder incluir nuevas disposiciones especialmente relacionadas con la participación femenina.

Aunque se carece de datos estadísticos actualizados y segregados por sexo, se puede constatar una creciente participación de la mujer en el movimiento cooperativo, sobre todos en ciertos tipos de cooperativas: de ahorro y crédito, artesanales, de vivienda y de consumo. Por otro lado, debido a las crecientes necesidades económicas y los numerosos programas de apoyo a la creación de talleres o empresas asociativas, el número de mujeres involucradas en este tipo de unidades productivas aumentó considerablemente en los últimos años.

2. Ventajas que revisten las cooperativas y pequeñas empresas asociativas para la mujer

Las cooperativas y diferentes formas de empresas asociativas presentan ventajas particulares para la mujer, ya que constituyen:

a) Una estrategia educativa

-  Ofrecen a la mujer la posibilidad de adquirir nuevas competencias en ámbitos tradicionalmente reservados para los hombres, a saber: gestión, administración, contabilidad, negociación con entes fuera de la esfera del hogar y otros.
-  Facilitan el desarrollo de sus aptitudes y su sentido de responsabilidad e iniciativa, y fomentan su "espíritu empresarial" en la continua superación de los numerosos problemas prácticos de la empresa. Esta experiencia le proporciona conocimientos, habilidades y destrezas útiles para emprender cualquier tipo de acción económica y aumenta el valor de la mano de obra femenina si desea insertarse en el mercado laboral.

b) Un medio para lograr la satisfacción de necesidades básicas de ellas y sus familias

-  Hay evidencias de que las cooperativas abren nuevas perspectivas para el acceso de las mujeres al mercado de trabajo, razón por la que constituyen un instrumento para la creación de empleo o nuevos puestos de trabajo.
-  Proporcionan una cierta seguridad del puesto de trabajo, ya que ofrecen un margen de actuación mayor que no deriva en despidos inmediatos como en la empresa privada.
-  Las mujeres se benefician directamente de la creación de excedentes en la empresa.
-  Ofrecen mejores condiciones de trabajo: una jornada laboral flexible, trabajo en equipo y la posibilidad de rotación de las funciones; una mayor compatibilidad con las tasas domésticas.

c) Una estrategia organizativa que permita a la mujer adquirir mayor poder de decisión y aumentar su status social.

-  A través de la participación cooperativa, la mujer obtiene una plataforma desde la que puede incidir en la formulación de políticas que afectan directamente a ellas.
-  Permite a la mujer desarrollar su autoconfianza y obtener un status más igualitario en la familia, comunidad cooperativa y, por ende, en la sociedad: las cooperativas ofrecen a la mujer la posibilidad de vivenciar un nuevo modelo de organización que le ofrece más igualdad de oportunidades que en formas de sociedades tradicionalmente jerárquicas.
-  La necesidad de que las mujeres asuman responsabilidades de diversa índole coadyuva a superar la división de los roles sociales basada en el sexo.

3. Obstáculos para la plena participación de la mujer en las cooperativas y pequeñas empresas asociativas

Sin embargo, persisten una serie de barreras que impiden la participación igualitaria de la mujer en el movimiento cooperativo y que dificultan obtener los mismos beneficios que el hombre.

Entre los principales obstáculos se pueden distinguir:

a) Restricciones legales y normativas:

-  La mujer, en muchos países, no tiene acceso a la tierra o no puede iniciar un negocio sin la firma del cónyuge. Dado que en muchas cooperativas agrícolas sólo pueden ser miembros los propietarios de tierras, la mujer se ve excluida de su participación en ellas.
-  Aún cuando la estructura democrática de una cooperativa parece contemplar la misma participación para todos los miembros, esto no ocurre automáticamente en la práctica, en lo que a las mujeres se refiere. Por ejemplo, los puestos de dirección raras veces son ocupados por mujeres, sobre todo en las organizaciones de segundo grado. Incluso en aquellas cooperativas en las que la mayoría de los socios son mujeres, la dirección suele estar en manos de varones.
-  Persisten costumbres arraigadas en la sociedad que asignan a la mujer un role prioritario en la esfera de reproducción y subvaloran su papel en la producción económica. A esto se añade que, debido a la internalización de los mismos valores culturales, la mujer muestra frecuentemente falta de confianza en sí misma y también en las otras mujeres; lo que dificulta la creación y manejo de una empresa de gestión participativa.

b) Responsabilidades familiares:

-  La carga del trabajo doméstico y cuidado de los niños, que aún cae casi exclusivamente en la mujer, limita su tiempo y su capacidad de organizarse y dedicarse de lleno a actividades de generación de ingresos, sobre todo en escala mayor. Esta situación se agrava por la falta de infraestructura social para las mujeres con familia.

c) Dificultades de acceso a capital y redes financieras a servicios de apoyo y de extensión:

-  Muchas veces estos servicios no toman en cuenta las necesidades específicas de la mujer. Además, existen pocos programas de apoyo en el sector de las cooperativas que estén destinados especialmente a mujeres. En su mayoría, las fuentes financieras no establecen condiciones que faciliten a la mujer obtener crédito o líneas de financiamiento especial para productoras de escasos recursos.

d) En el ámbito de las propias cooperativas, se necesitan previsiones específicas en favor de la mujer, de modo que pueda eliminarse la desigualdad existentes:

-  Por ejemplo, estableciendo un número determinado de puestos en el Comité Ejecutivo que deben ser integrados por mujeres. Asimismo, es preciso garantizar la igualdad de remuneración y el acceso a puestos de trabajo tradicionalmente reservados a los hombres.
-  Cabe mencionar que este tipo de "medidas positivas" son mencionadas explícitamente en el Convenio 111 de la OIT sobre la discriminación en el empleo (igualdad de oportunidades y trato en el empleo), como instrumentos legítimos para eliminar las discriminaciones existentes en diferentes ámbitos sociales.
-  Es importante ampliar la base de información de las cooperativas sobre la participación de la mujer, el número de socias, la cantidad de mujeres en puestos de dirección, su participación en actividades de formación y capacitación, la situación de las cooperativas de mujeres y la calidad de participación de la mujer en los grupos y empresas mixtas. Pero igualmente importante es diseminar información sobre experiencias exitosas de empresas de mujeres, con el objeto de estimular su acción en aquéllas.
-  Otro servicio de la cooperativa consiste en ofrecer datos actualizados sobre servicios de asesoría, financieros y otros disponibles para las mujeres o sus empresas.
-  El mayor conocimiento de la situación de la mujer en los grupos cooperativos y empresas asociativas, sobre los problemas y las dificultades con los que se enfrenta puede, sin duda, ayudar a definir medidas encaminadas a mejorar su situación.
-  La educación, formación y capacitación por parte de las propias cooperativas constituye un instrumento eficaz para crear condiciones y aumentar las competencias de las mujeres tendientes a lograr un trato igual en el mundo del trabajo. Esto se refiere a la educación cooperativa como un proceso constante y la formación específica en materia de gestión. Aquí se puede pensar en acciones de formación de dos vertientes: las que se dirigen exclusivamente a la mujer y la adaptación del programa de educación/formación general a las necesidades o preferencias específicas de la mujer, fomentando su participación igualitaria en estas actividades mixtas. En todo caso, debe prestarse atención a los siguientes aspectos: lugar de la formación, horario , duración, composición del grupo de instructores, metodología a utilizar que debe ser participativa, así como facilidades para la movilización de las participantes: el cuidado de niños, etc.
-  Para la etapa de post-formación conviene garantizar servicios de apoyo o extensión a través de personal sensibilizado sobre las necesidades de la mujer.

e) Por último el papel de la mujer en el cooperativismo:

-  Se puede fortalecer a través de su organización horizontal en comités de promoción a todo nivel de las cooperativas, así como en redes de intercambio y apoyo en las que se integren otros actores sociales, ONG’s, entidades públicas y universitarias.
-  El fortalecimiento del papel de la mujer, sin duda, aportará a robustecer las propias cooperativas y otras formas de empresas asociativas.
-  Sin embargo, ninguna de las medidas mencionadas puede llevar al logro de los objetivos planteados si no se consigue un cambio de actitud en las mujeres mismas hacia su role en la sociedad y comunidad cooperativa y, al mismo tiempo, de los miembros varones de las cooperativas. Estos deben reconocer la contribución de la mujer a las mismas y las limitaciones que éstas experimentan en el plano social y económico. A fin de apoyar este proceso, los medios de publicidad de las cooperativas deben promover una imagen diferente de la mujer, a fin de que pueda asumir nuevos cometidos socio-económicos. A su vez, la mujer debe estar dispuesta a participar activamente en el diseño y la conducción de las actividades políticas y los programas de las cooperativas, incluyendo programas o medidas específicas destinadas a las mujeres. Se trata de crear la necesidad de un cambio cultural que modifique las formas de pensamiento que condicionan las actitudes hacia la mujer. La tarea no es fácil, pero aumentan los esfuerzos para mejorar la situación de la mujer -uno de éstos constituye la Conferencia Nacional sobre la Mujer y el Movimiento Cooperativo en el Perú.

La OIT está dispuesta a apoyarlas en esta tarea, en la medida de sus posibilidades.

  BIBLIOGRAFIA UTILIZADA

CARDENAS FALCON, Gerardo: La empresa de gestión participativa: La experiencia latinoamericana, Edicicones INPET, Lima 1988.

CEPAL, Mujer y cooperativismo en América Latina, Santiago, agosto de 1988.

DHOLAKIA, Anila: Artículo sin título, ídem.

HEL BONGO, M.a.: Promoción de la participación femenina en el desarrollo de a través de las cooperativas, ídem.

SOCODEVI: Memoria de la primera conferencia nacional "La mujer y el movimiento cooperativo", Lima 1990.

MAVROGIANNIS, Dionysos: Legislación e igualdad para la mujer en las cooperativas, ídem. La participación de la mujer en las sociedades y los grupos cooperativos, ídem.

OIT: La participación de las mujeres en las cooperativas "MUJER Y TRABAJO" No. 1, 1987, Ministerio de Cultural / Instituto de la Mujer, Madrid 1987.

OIT: Management Development Programme: Entrepreneurship and small enterprise development for women in developing countries: an agenda of unanswered questions. Discussion paper based upon research by Catherine van der Wees and Henny Romijn, Ginebra 1987.

Servicio de Cooperativas de la OIT / Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de España: Varios números de Informaciones Cooperativas. Boletín informativo para el movimiento cooperativo y de economía social, Madrid, Años 1989 y 1990.

Parlamento Europea, Comisión de Derechos de la Mujer: Informe sobre el papel de la mujer en las cooperativas e iniciativas locales de creación de empleo, Bruselas, abril 1989.

 *Organización Internacional del Trabajo Consejera Regional para Mujeres Trabajadoras

Publicado el 10 de junio de 2004
Extraído de Coopnet al Día

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