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Miércoles, 07 de Enero de 2009. Montevideo, Uruguay

“Sistematización Contable del Balance Social Cooperativo”/ “Evaluación del cumplimento de objetivos sociales a través del Balance Social Cooperativo”

Por Cra. Liliana Fernández Lorenzo, Cra. Norma Geba y Cra. Y Téc. en Coop. Verónica Montes

I. Resumen

La presente ponencia tiene como objetivo poner de manifiesto las ventajas de adoptar la metodología del balance social como medio para comprender, profundizar y transmitir el significado socioeconómico del cooperativismo y de su proyección social al evaluar el cumplimiento de los objetivos sociales de las cooperativas. Se propone procesar la información social a través del sistema contable tradicional y exponerla periódicamente en un informe social sistemático que acompañe a los balances tradicionales.

A tal fin se describe el modelo de Balance Social Cooperativo Integral ideado por investigadoras de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata.

Por último se hace un llamado a Federaciones, Confederaciones, Legisladores, Universidades y a los propios cooperativistas a trabajar mancomunadamente para lograr en forma gradual, su efectiva implementación en las cooperativas.

II. Introducción

La Alianza Cooperativa Internacional en su Declaración de la Identidad Cooperativa, adoptada en el Congreso y Asamblea General en 1995, define que:

“Una cooperativa es una asociación autónoma de personas que se unen voluntariamente para satisfacer sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes por medio de una empresa de propiedad conjunta democráticamente gestionada”

Se resaltan dos componentes esenciales de la definición: el componente social, constituido por la asociación de personas y el componente económico que es la empresa común.

La cooperativa como empresa económica está obligada a elaborar el balance tradicional en el que anualmente da cuenta de su actuación en el plano económico financiero. Sin embargo, sus realizaciones en el terreno social merecen sólo una mención en la Memoria, de acuerdo a las disposiciones del artículo 40 de la Ley 20.337/73. Dicha información social suele exponerse en forma narrativa, generalmente no cuantificada y sin sistematizar. Paralelamente, algunas entidades cooperativas emiten este tipo de información, a través de Informes que denominan Balances Sociales.

La confección de un instrumento de información metódica y sistemática, que permita poner de manifiesto las actividades que desarrolla la cooperativa para el cumplimiento de su responsabilidad social, constituye un compromiso que debe ser asumido por estas organizaciones, permitiéndoles dar a conocer las acciones emprendidas en el cumplimiento de su accionar social.

Su confección ofrece ventajas que superan con creces los inconvenientes que podría ocasionar su implementación ya que posibilita favorecer la planificación, presupuestación y control sociales, difundir los beneficios de la cooperación y evaluar la medida del cumplimiento de la identidad cooperativa.

Con este convencimiento y teniendo en cuenta que el último Congreso Argentino de la Cooperación realizado en el año 1989 ya aconsejaba a las cooperativas propiciar la formulación concreta del denominado “balance social”, en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), se ha continuado trabajando en este tema, iniciado desde una de las cátedras de la carrera de “Técnico en Cooperativas” por la Dra. Teresa Novarese de Nieto, en el año 1980. Posteriores Investigaciones complementaron y ampliaron la temática con la acreditación, ante la Universidad Nacional de La Plata, de sucesivos proyectos de investigación: Balance Social para cooperativas de trabajo con referencia a educación cooperativa (año 1995); Balance Social Cooperativo Integral (1995-1998); Balance Social para Organizaciones sin Fines de Lucro, (1998-2000); Contabilidad Patrimonial y Social dentro del Marco de una Teoría General Contable (2001-2003).

Como resultado de tales Investigaciones, se han ideado distintos modelos de Informes Contables Sociales sistemáticos. Constituyen ejemplos de ello: el Balance Social Cooperativo Integral , el Balance Social para Entidades Mutuales , así como el ideado para Asociaciones Civiles que adopten la metodología Grameen , etc. Dichos modelos han sido implementados por diversas entidades en función a su especial identidad.

Además, y con el ánimo de lograr una mayor utilidad de los Balances sociales ideados, a través de una aplicación práctica, eficiente y eficaz por parte de las entidades a quienes van dirigidos, en el año 2003 se comienza un Proyecto para el “Desarrollo de un Software para confeccionar un Balance Social para entidades Cooperativas y/o Mutuales”. El mismo es presentado a Em-Tec , y aprobado por esta incubadora de proyectos tecnológicos. Pretende idear un programa, que permita procesar los datos sociales a través del método de procesamiento contable tradicional, en medios computarizados.

La relevancia que ha adquirido en nuestro país el tema del “balance social” se advierte al punto que había sido incluido en la Ley 25.250/00 (título V, art. 18) y no obstante los problemas derivados de su aprobación, por todos conocido, la nueva Ley, aún no promulgada, mantiene en vigencia la exigencia de su confección para las empresas de más de 300 trabajadores (la anterior ley lo exigía para empresas con más de 500 trabajadores). Su enfoque está centrado esencialmente en condiciones de trabajo y empleo, costo laboral y prestaciones sociales.

Sumado a ello, cabe destacar que para las entidades cooperativas conocer, metódica y sistemáticamente, el cumplimiento de sus objetivos socioeconómicos es de vital importancia. Tal información, consustanciada con su razón de ser, contribuye a distinguir su especial identidad.

III. Concepto de Balance Social

Se entiende como Balance Social: “al informe que emite una organización, cuya finalidad es brindar información metódica y sistemática referida a la responsabilidad social asumida y ejercida por ella. Constituye una herramienta para informar, planificar, evaluar y controlar el ejercicio de dicha responsabilidad. Su conocimiento es de utilidad para directivos, trabajadores, sindicatos, estado, universidades y público en general. En él se encuentran temas concretos que permiten reflexionar y elaborar propuestas para ayudar a concebir y perfeccionar cualquier organización”

Su elaboración periódica y sistemática reporta los siguientes beneficios:

  1. Ofrecer información socioeconómica homogénea y sistemática, que respete la filosofía de la entidad -# Poner de manifiesto la situación social en un momento determinado y la evolución operada a través del tiempo
  2. Permitir que las entidades autoevaluen su gestión social, detecten debilidades y fortalezas e intenten superarlas
  3. Facilitar la comparación entre distintas entidades
  4. Promover la interacción entre sus miembros y entre distintas entidades
  5. Acumular la información del sector y determinar a la incidencia del mismo en la economía global.

IV. Modelo de Balance Social Cooperativo Integral

En el mes de noviembre de 1998 se publica la propuesta del equipo de investigación de la UNLP, bajo el título “Balance Social Cooperativo Integral”, un modelo basado en la Identidad Cooperativa.

Ello fue posible gracias al auspicio de dos instituciones: El Instituto Provincial de Acción Cooperativa (IPAC), que financió su edición y la Oficina de Proyectos para el Cono sur de América Latina de la Alianza Cooperativa Internacional, que lo avaló y realizó la difusión a nivel internacional.

El modelo se basa en el análisis del grado de cumplimiento de los Principios Cooperativos que rigen la vida de estas organizaciones y constituyen su marco de referencia.

La difusión de este modelo se ha realizado a nivel nacional e incluso en encuentros internacionales, por cuanto esta temática está cada vez más difundida en todo tipo de organizaciones.

Debe mencionarse que la Cooperativa de Trabajo Ferrograf Ltda. de la ciudad de La Plata, aplicó la versión preliminar de este modelo y realizó importantes aportes. Asimismo, otras organizaciones cooperativas lo han confeccionado, entre ellas la Cooperativa de Energía Eléctrica y Otros Servicios Públicos de Las Varillas Pcia. de Córdoba Ltda. y la Cooperativa de Trabajo en Seguridad Integral “U.F.A.” Ltda. de Mar del Plata Pcia. de Buenos Aires.

Este Modelo de Balance Social Cooperativo Integral, reúne ciertas características que permiten sistematizar la información aumentado su credibilidad y su aplicabilidad. Ofrece una imagen más acabada del perfil cooperativo al complementar la información económica con la social. Incorpora el enfoque de la Contabilidad por Objetivos y cuantifica los datos a través de indicadores socioeconómicos.

-  Enfoque de la Contabilidad por Objetivos:

Resulta necesario que las cooperativas, al cierre de cada ejercicio, realicen su planificación socioeconómica y elaboren un presupuesto social para el período siguiente. Esto les permite conocer de antemano las posibilidades con que cuentan y los compromisos que adquieren en el plano social. A esto se denomina “responsabilidad social asumida”. En su planificación social la cooperativa debe asignar importancia relativa a sus objetivos y metas, para evitar una manipulación a posteriori, una vez obtenidos los resultados. Si no establece prioridades, se interpreta que todos tienen el mismo peso relativo. Las metas deben ser concretas, cuantificadas, realistas, evaluables y alcanzables en el período propuesto. Los programas sociales indican en forma literaria qué se va a realizar, y los presupuestos sociales establecen una asignación monetaria para la ejecución de cada uno de ellos. Con este enfoque es posible que la propia cooperativa evalúe su desempeño, comparando las metas propuestas o planificadas con la gestión social desarrollada y los resultados obtenidos.

-  Medición a través de Indicadores Socioeconómicos:

El Modelo propuesto se basa en la medición del cumplimiento de los Principios Cooperativos a través de indicadores socioeconómicos cuantitativos y cualitativos, expresados en diferentes unidades de medida

Alcance: El modelo de referencia es aplicable a todo tipo de cooperativas, con independencia de la etapa de desarrollo en la que se encuentren. Preferentemente está destinado a cooperativas de base o de primer grado, debiendo realizarse adaptaciones cuando las circunstancias así lo requieran. Es de suma importancia que cada cooperativa ponga de manifiesto sus características distintivas o las circunstancias especiales por las que atraviesa.

Periodicidad: Teniendo en cuenta el tipo de información a suministrar, se considera conveniente su presentación periódica, al finalizar cada ejercicio económico junto a los estados contables legalmente exigidos.

Obligatoriedad: Ante la falta de un tratamiento integral del tema por la legislación vigente y la escasa experiencia en cuanto a su implementación práctica, se considera que su presentación en nuestro medio, por lo menos en un principio, debería ser facultativa. Paralelamente, los Organismos de Contralor y las Cooperativas de Grado Superior, debieran instruir a las entidades de base en cuanto a cómo implementarlo y los beneficios que reporta, entre los que es posible citar:

  • a la utilidad de contar con información sobre los aportes que las mismas realizan tanto para con sus asociados cuanto para la comunidad
  • a la posibilidad de aplicar el modelo en forma sencilla, comenzando con los datos disponibles de manera de incorporar como rutina el procesamiento de la información social a través de su sistema contable
  • Una vez superada esta etapa, y para asegurar su emisión generalizada, se propone incorporar a la legislación cooperativa la obligación de presentar un balance social junto a los estados contables tradicionales, para cooperativas de gran dimensión.

Destinatarios: El modelo de Balance Social Cooperativo ofrece información tanto a los agentes sociales internos (directivos, asociados, trabajadores, etc.) como a los externos (clientes, proveedores, federaciones, estado, comunidad, etc.). Debe de reconocerse que interesa primariamente al área interna. A través de él, se conocerá el grado de cumplimiento de los principios cooperativos y de las metas sociales definidas en la planificación socioeconómica anual. Con él se dispone de un elemento de autosuperación importante que permite evaluar e implementar medidas correctivas, en caso de corresponder. Interesa también a los agentes sociales externos, pues les ofrece una idea más acabada de la organización; a los organismos de segundo y tercer grado, para reforzar su función intercooperativa; y al estado para desarrollar sus planes y estrategias sociales.

Contenido: La cooperativa, por su especial naturaleza, constituye un todo donde se entrelazan lo económico con lo social. Por tal razón, este modelo de Balance Social combina ambos tipos de información para dar una imagen lo más acabada posible de la misma.

Es recomendable que cada cooperativa que intente la implementación de este u otro modelo de balance social, organice un sistema de información social integrado con el contable. Este sistema, al procesar adecuadamente los datos, permite obtener información elaborada, sistemática y con control contable.

La simplicidad y claridad conceptual en la implementación del modelo de Balance Social Cooperativo es esencial. Con tal propósito, los indicadores de esta propuesta se exponen a través de magnitudes o cantidades y su relación porcentual con los totales respectivos. Esta información debe presentarse en forma comparativa como mínimo con la del ejercicio inmediato anterior.

Los indicadores propuestos constituyen la información socioeconómica básica que toda cooperativa debería elaborar y presentar a los fines de posibilitar su comparación. Se seleccionaron los indicadores más relevantes, ya que una información excesiva puede oscurecer lo que se pretende medir y puede obstaculizar su efectiva implementación. No obstante ello, es un modelo flexible ya que es posible complementarlo con indicadores adicionales, siempre que se respete su integridad.

En la medida en que esta herramienta acompañe la vida institucional de la cooperativa, puede desarrollar mayor complejidad y proyectarse a otros interlocutores sociales.

A este modelo se lo denomina “Balance Social Cooperativo Integral” porque combina información social y económica tanto para el área interna como externa de la cooperativa considerada como un todo. Consta de dos informes básicos: el Balance Social Cooperativo y el Informe Social Interno, acompañados de Información complementaria y Fundamentos y pautas para su elaboración.

En ambos informes básicos, la información se agrupa de acuerdo a los Principios Cooperativos vigentes. Se considera cada principio por separado atendiendo a una necesidad metodológica, pero debe hacerse la salvedad que no son independientes unos de otros. Por ello las cooperativas no deben ser evaluadas en base a uno de ellos sino por la manera en que adhieren a los mismos como una totalidad.

El Balance Social Cooperativo presenta información socioeconómica, en forma sintética, a través de indicadores objetivos o cuantitativos que se agrupan de la siguiente forma:
-  Estructura Socio Laboral: Clasifica a los integrantes de la cooperativa según variables socio-demográficas, tales como edad, sexo, nivel de instrucción. Ofrece un marco de referencia para la comprensión del resto de los indicadores.
-  Cuadro con indicadores cuantitativos de cumplimiento de los principios cooperativos: Para cada principio cooperativo se definen aspectos relevantes a medir a través de indicadores. Estos indicadores se basan preferentemente en la información primaria de cada cooperativa (registros contables, libros de actas de asambleas, registros de asistencia a reuniones institucionales, etc.) a fin de asegurar su confiabilidad y objetividad. Es recomendable que este Informe sea aprobado por la asamblea anual ordinaria y se exponga junto a los Estados Contables Básicos. Sus destinatarios son tanto internos como externos a la cooperativa” .

-  El Informe Social Interno recurre a indicadores cualitativos que resultan necesarios para conocer la opinión de los asociados y trabajadores sobre el cumplimiento de los principios cooperativos. Muestra aspectos difícilmente cuantificables de otro modo. Estos indicadores se basan en información obtenida a través de encuestas de opinión, en las que los asociados y trabajadores deben responder en forma anónima a un cuestionario. El mismo consta de una serie de preguntas, cada una con cinco alternativas de respuestas posibles. Los encuestados tienen además la posibilidad de presentar sugerencias o propuestas.

La información presentada en este informe está originariamente destinada a los agentes sociales internos por ser de tipo confidencial, siendo decisión de la cooperativa hacerla pública. Es recomendable que se la analice detenidamente y se intercambien opiniones a fin de proponer mecanismos correctivos en caso de corresponder. Este proceso contribuye a la autosuperación de la cooperativa y al afianzamiento de su identidad, aspectos que de lograrse, se reflejarán probablemente en los indicadores objetivos del Balance Social Cooperativo.

La Información complementaria comprende aquella que debe exponerse, que no está incluida en los informes sociales básicos, y que es necesaria para su mejor interpretación. Puede referirse:

  • a características especiales de la cooperativa, del entorno o de los hechos informados;
  • a situaciones extraordinarias y/o sujetas a acontecimientos futuros; y
  • a cualquier otra circunstancia que pudiera afectar significativamente la evaluación y toma de decisiones.

Forma parte integrante de los informes y se presenta en su encabezamiento y/o a través de notas, cuadros, anexos, etc., debidamente referenciados.

V. Recomendaciones

Por las consideraciones expuestas y porque se considera al Balance Social Cooperativo un instrumento imprescindible para comprender, profundizar y transmitir el significado socioeconómico del cooperativismo y de su proyección en la sociedad dentro del marco de los principios cooperativos, se realizan las siguientes recomendaciones:
-  A las Entidades Cooperativas, como entidades socioeconómicas, para mejor lograr sus objetivos sociales emergentes de su especial identidad, la emisión periódica del Balance Social Cooperativo, en función a los Principios Cooperativos que la sustentan y como producto de su sistema de Información contable complementando a los Balances Contables Tradicionales.
-  A los Organismos de Contralor, al Movimiento Cooperativo a través de sus Federaciones y Confederaciones, y a las Universidades, difundir ampliamente los beneficios de contar y emitir información social en forma sistemática y periódica referida a la responsabilidad social que asumen las cooperativas que podría materializarse a través de Convenios de Cooperación. Esto no debería ser aún, un tema novedoso para muchas de estas organizaciones, dado que su responsabilidad social es un “valor” que “se le supone” por descontado, debido fundamentalmente a sus finalidades de manifiesto interés social.
-  A las Federaciones: incluir en sus Estatutos: ”la necesidad de que las organizaciones cooperativas trabajen para la implementación y puesta en práctica del balance social, como reflejo de la responsabilidad social que asumen”.
-  A los Legisladores: tender, en un futuro, a incluir en la legislación cooperativa, la obligatoriedad de presentar el balance social para entidades de cierta envergadura. De esta forma se posibiltará a las organizaciones cooperativas contar con un instrumento de progreso continuo en las acciones emprendidas para el cumplimiento de su finalidad social.
-  A los Cooperativistas, que en base a sus derechos a ser informados reclamen este tipo de información.
-  Finalmente, a todo el Movimiento Cooperativo: asumir el desafío de elaborar y presentar el balance social a la par del balance tradicional, porque le permitirá relacionar ambas informaciones - social y económico-finanaciera-, obtener conclusiones, conocer qué aspectos marchan bien y cuales habría que corregir, considerando que cada problema detectado es una oportunidad de mejora que no hay que dejar pasar. Así se tenderá al logro del justo equilibrio deseado para las cooperativas entre las “dos P: Pesos y Personas”.

Publicado el 10 de abril de 2004
 Congreso Argentino de la Cooperación 2004

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