Defensa del consumidor
Por Ruben Sánchez *
La doctrina cooperativa a través de su 7mo. Principio establece el compromiso de las cooperativas hacia el desarrollo sostenible de la comunidad local. Las directrices que amparan los derechos del CONSUMIDOR, aparte de disposiciones específicas en los primeros ítems, en la 7ª directriz establece que el consumidor tiene derecho a un medio ambiente sano. Vemos entonces que el cooperativismo, la defensa del consumidor y la protección del medio ambiente se interrelacionan y posibilitan acciones comunes desde varios campos de acción. Todas las actividades que se impulsen en una de estas áreas en definitiva favorecen aspectos de las otras dos. Decimos esto porque muchas veces no se comprende cómo la defensa del consumidor está vinculada con el medio ambiente y el cooperativismo. Sucintamente damos una explicación de carácter doctrinaria, pero lo que importa son, en definitiva, las acciones que vayan concretando realidades en el entramado social.
Corresponde destacar además que desde la década de los 30, en países de América y Europa, se fueron desarrollando organizaciones de defensa del consumidor lideradas por la IOCU, hoy Consumers International. El Movimiento Cooperativo, que en su génesis fueron organizaciones de consumidores, en una adecuada gestión empresarial y social defendía al consumidor por su labor comercial y social, sobre todo en consumo. Paralelo a ello la política comercial privada y el marketing como técnica a su servicio, pasa primero a destacar la EMPRESA, luego el PRODUCTO, hasta que llega finalmente al CONSUMIDOR como objetivo a conquistar, satisfaciendo sus necesidades con toda la parafernalia del merchandising a su alcance. La crisis del modelo de consumo en el mundo, que produce una caducidad en la defensa del consumidor, y su posterior readaptación al mercado y las políticas en uso, determinaron que las cooperativas de consumo se encontraron con que los gobiernos aunque sea formalmente, la empresa privada y las organizaciones de consumidores estaban manejando una ideología y acciones concretas que habían sido parte de su patrimonio ideológico histórico. Entonces varias cooperativas de consumo del primer mundo, algunas luego de una profunda reconversión empresarial, comenzaron a incorporar la defensa del consumidor en su gestión comercial y educativa, como ser: publicaciones sobre aspectos del consumo justo y sustentable, aulas de consumo, modificación de su tecnología para hacerla amigable con el medio ambiente, campañas de reciclado de residuos, cambios de técnicas de empaque, círculo de consumidores, círculo de amas de casa, campañas con organizaciones ambientalistas y gubernamentales sobre temas de interés apuntando al ámbito local, políticas de incentivos a las empresas que ofrezcan envases o productos ecológicos, promoción de ventas de alimentos naturales, laboratorios de control de productos frescos. Hoy varias cooperativas de consumo de América están desarrollando algunas de estas acciones en beneficio de sus asociados y como una estrategia comercial. El movimiento cooperativo puede legítimamente levantar banderas en defensa del consumidor y el medio ambientes, dejarlas a la competencia no sólo es un crimen imperdonable, sino también una tontería que puede ser suicida en un mercado extremadamente competitivo.
El concepto de consumo ha ido evolucionando, primero se acotaba a los productos, luego se amplió a los servicios. Por ende, el tema no es sólo resorte de la modalidad consumo, sino también de todas las modalidades y las disposiciones legales que se aprueben deben merecer la atención de las cooperativas uruguayas pues afectarán su gestión empresarial. En países europeos existen poderosas ligas de defensa del consumidor específicas para la actividad bancaria, en lo que refiere a la atención del público, posibles intereses cercanos a usura, limitación de préstamos sociales que no cumplen disposiciones ambientales en su gestión o comercialización (ISO 9000, ISO 14000). Podríamos explayarnos a la gestión de las cooperativas de vivienda, agrarias, producción, todas prestan servicios y la legislación en curso afectará su gestión. Por lo expuesto damos un alerta sobre el tema, para que el movimiento tome recaudo e incorpore esta temática en su agenda inmediata y tal vez conjuntamente podamos comenzar acciones de sensibilización y estudios con un sentido real, concreto y aplicable. Estratégicamente este punto adquiere singular importancia. La Federación Uruguaya de Cooperativas de Consumo (FUCC) llevó a cabo algunas medidas en esta materia: póster referente a fecha de vencimiento, divulgación de folletos sobre los derechos y obligaciones básicas de los consumidores. Ello es importante, pero sustancialmente el proceso de reconversión iniciado hacia nuevos perfiles más adaptados al mercado conllevan una verdadera defensa del consumidor a través de servicios comerciales eficientes, en precio, calidad, peso, stocks variados, atención adecuada al socio, horarios, locales y oportunidades de participación en el control Comercial de las cooperativas, más allá de lo formal estatutario. Esto es también aplicable a todas las organizaciones cooperativas, no importa su nivel, que no se hayan reconvertido y puesto a la organización al servicio de sus socios. Para adaptar el tema a la sociedad mediática de hoy que maneja todo por logos o frases cortas, podemos decir todo para satisfacer las legítimas necesidades de los socios.
En el ámbito de CUDECOOP, FUCC ha participado en el Foro Consultivo Económico y Social del MERCOSUR, donde se está negociando un protocolo regional sobre Defensa del Consumidor, concreción que no parece lejana en el tiempo. Al movimiento cooperativo uruguayo, especialmente el de consumo, le corresponde el desafío de colaborar lúcidamente con este tema en la sociedad uruguaya a efectos de lograr una simetría con disposiciones más avanzadas en otros países de la región, sobre todo Brasil. Causa de ello es la aparente apatía de otros actores locales que tal vez no hayan comprendido cabalmente que un consumidor informado, formado y con espíritu crítico ante el consumo es un elemento favorable al desarrollo comercial, social y ambiental.
* Secretario Ejecutivo de FUCC
Responsable político del Programa
Cooperativismo y Medio Ambiente de CUDECOOP
Publicado el 28 de junio de 2001
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